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Salidas al problema del turismo peruano
A veces resulta tedioso insistir sobre algunos conceptos que no merecieron la debida atención. Sin embargo, escribo este artículo acerca del turismo porque considero el tema de suma importancia.
Sólo la imagen de una central hidroeléctrica que mueve una poderosa turbina que ilumina el país es tal vez metáfora suficiente como para comprender la fuerza reactivadora del flujo de turistas.
Los visitantes extranjeros gastan en el Perú el dinero que ganaron con su trabajo en su país de origen, además generan empleo, ingreso de divisas y desarrollo nacional.
Se debe empezar por enseñar a estudiar a las autoridades comprometidas, directa e indirectamente, con la actividad turística.
Hay que partir de nuevas fórmulas para inculcarles el análisis del turismo, según el grado de entendimiento, para conocer las motivaciones de la demanda y adecuarlas a la realidad de la oferta nacional.
Es necesario comprender lo que genera el turismo, qué buscan los visitantes en el Perú (o cuando los peruanos viajamos por él), qué medios se necesitan para llegar al país, por qué prefieren el Perú a otros destinos turísticos, y qué nos motiva a los peruanos a conocer nuestro país.
Hace falta estudiar los objetivos de los viajes: buen uso del tiempo libre, participación en actividades deportivas, visitas familiares, problemas de salud, estudios, actividades profesionales, manifestaciones religiosas, negocios, misiones especiales, reuniones, congresos, asambleas, seminarios, conferencias, compras, diversiones.
Otros fines del viajero responden a consideraciones de carácter social o económico, al cambio de clima, al deseo de evasión, a la necesidad de establecer relaciones humanas, al desmesurado crecimiento de su ciudad, al desarrollo del comercio internacional, al perfeccionamiento de los medios de información y transporte, y a deseos de conocer y de aprender, entre otros aspectos.
Para el correcto estudio de estas tendencias que permiten conocer cuáles son los reales consumidores del producto turístico, es decir, el Perú, hay que empezar por combinar mercado de origen, objetivo de viaje y adecuación de la oferta.
Sin este conocimiento, jamás sabremos intervenir en la composición del costo de nuestra oferta turística, que son las siguientes: gastos de desplazamiento, de alimentación, de entretenimiento y de cultura, entre otras.
Los gastos de desplazamiento se ajustan, la mayoría de veces, a los intereses económicos de las aerolíneas internacionales por encima de los del propio país. Sólo les importa su rentabilidad y la del país cuya bandera ostentan.
Se hace necesaria, por esto, una política aérea que permita incrementar los vuelos con aviones alquilados (charters), para orientarlos a satisfacer la demanda de un producto turístico que esté al alcance de las grandes mayorías y no al de una elite, siempre temerosa y exigente.
Esto no debe contribuir a que perdamos de vista que nada lograremos si abaratamos el transporte sin un adecuado tratamiento de los demás componentes del costo todo incluido del producto turístico peruano.
Es decir, no sólo es necesario reducir el precio del transporte aéreo sino también establecer una reglamentación más benefactora para los charters y mostrar los riesgos que supone estar pendientes de apoyar la ineficiencia de una aerolínea que es un simple medio sobre los intereses del país, el fin buscado.
En síntesis, el Perú debe estar por delante de los intereses del medio (las aerolíneas), porque turismo y transporte van de la mano. No hay viaje sin desplazamiento, por lo que es necesario fijar los conceptos.
Además, debemos proporcionar alojamiento, alimentación y servicios turísticos. Asimismo, educar a los alcaldes que esquilman al turista, porque ignoran que se debe explotar la actividad misma y no a su protagonista.
En definitiva, si se considera que el turismo, además de una consideración social, debe constituir una solución económica para el Perú, es necesario examinar si el país tiene las condiciones adecuadas para satisfacer las exigencias de la demanda.
Se debe analizar la calidad de los servicios para los turistas. Es recomendable, por esto, que se disponga:
* Estudiar los medios más adecuados para dar a conocer, en los mercados emisores elegidos, cuáles son los servicios que ofrecemos y el valor de los mismos.
* Verificar si nuestros precios son competitivos a escala mundial.
* Estudiar y comprender los beneficios y los efectos socioeconómicos que el incremento de la demanda turística puede significar para el Perú, además de estudiar, elaborar y dictar normas que, por su flexibilidad, posibiliten la reducción de las tarifas aéreas.
* Aplicar una política aérea inteligente hasta ahora ausente en el país y decidir, por fin, tratar al turismo de manera profesional, no empírica y artesanalmente.
* Los municipios e instituciones involucrados en el turismo deben percatarse de que los jubilados, los jóvenes, los estudiantes, los trabajadores y la mayoría de turistas internacionales dependen de los precios todo incluido que el Perú les ofrece. Los operadores están, por lo tanto, obligados a colaborar con las autoridades de gobierno en lo que respecta a esta actividad.
SIXTILIO DALMAU CASTAÑON
Consultor de turismo
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