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EDUARDO DEL PERÚ Y CARLOS RINCÓN TRIUNFAN EN VIÑA DEL MAR
El cantante Eduardo del Perú y el compositor Carlos Rincón lograron que la música peruana sea reconocida en el importante Festival de la Canción de Viña del Mar, en Chile. El valse Juramento obtuvo el premio de 30 mil dólares y la Gaviota de Plata a la mejor canción. También se llevó otra gaviota y diez mil dólares al mejor intérprete en la categoría folclor durante la madrugada del domingo pasado.
Dos trofeos de peruanidad
MANUEL ACOSTA OJEDA
(compositor)
Es una alegría y un orgullo el que una canción criolla gane a temas chilenos. Para mí, que tengo 52 años de compositor, este triunfo representa un aliciente. En cuanto al tema Juramento, es un valse jaranero y tradicional que perfectamente podría ser obra de un Felipe Pinglo. El que un intérprete peruano, sencillo y sin poses, venza ante un público tan hostil como el de Viña demuestra que los milagros todavía existen.
HOMERO
(cantante)
Carlos Rincón y Eduardo del Perú nos llenan de orgullo con estos lauros y por el mérito que significa introducir la música nacional ante los ojos del mundo. Recuerdo que en mi presentación en Viña del Mar de 1978 gané el premio a mejor intérprete, pero en el rubro de música internacional. Sobre el escenario el público no te regala nada. A mí me silbaron apenas supieron que era peruano. A ambos, que son mis amigos, los admiro y felicito de corazón.
EDITH BARR
(cantante criolla)
Me siento inmensamente feliz por Carlos (Rincón), una persona muy tranquila y honesta. Incluso compuso para mí un tondero precioso llamado Al andar, andar en uno de mis últimos discos. Estuve al lado suyo todo el tiempo y le dije desde un inicio que iba a triunfar, aunque él sostenía que con sólo participar ya se sentía ganador. En todo caso, espero y confío en que esta victoria abra más puertas al criollismo.
ARMANDO MASSÉ
(cantautor)
Es un hito para nosotros, porque es la primera vez que un tema criollo gana un concurso internacional tan importante. Carlos Rincón es un compositor muy prolífico y participó en el festival por mérito propio. Su tema posee mucha riqueza musical y recoge las raíces del valse tradicional. En el caso de Eduardo del Perú, es un gran intérprete y un hombre muy sencillo. Ahora su vida va a cambiar, pues dejará de ser uno de los tantos talentos anónimos que no salen a la luz.
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El valse en alas de una gaviota
ELLOS nunca vivieron tantas emociones juntas. Por eso aún no encuentran la mejor manera de expresarle su gratitud a la música peruana, que no sólo les permitió destacar en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, sino, además, fortalecer la fe en su arte.
Días de celebración
En la casa de Eduardo Anhuamán, conocido como Eduardo del Perú, su madre María Cáceda llora al contarnos cómo recibió la noticia del triunfo de su hijo en Viña del Mar en la madrugada del domingo pasado. Sentí una emoción muy grande porque se trata de un triunfo que le da al Perú y él cumplió su gran sueño de artista.
Doña María revisa los recortes periodísticos sobre sus inicios de cantante en las peñas de la capital y hojea dos volúmenes de fotografías familiares, mientras el teléfono timbra con insistencia. Son amigos que llaman para saludar al triunfador y periodistas que ahora se interesan por el, hasta hace poco, desconocido intérprete. Pero Eduardo del Perú no está en casa.
No tiene tiempo para celebrar el triunfo con los suyos ni para descansar después de jornadas agotadoras en Chile. Tampoco para indignarse de la falta de apoyo al artista peruano. Ahora es el momento de vislumbrar el futuro, de consolidar proyectos inconclusos y de trabajar por nuestra cultura.
Mientras tanto, en la casa de Carlos Rincón el teléfono tampoco deja de sonar. Los triunfadores de Viña del Mar no pueden responder las llamadas porque los periodistas esperan turno para indagar sobre sus vidas. Asimismo, camarógrafos y fotógrafos de diversos medios se disputan los mejores ángulos en la sala y el jardín de la quinta de Magdalena. La agenda de compromisos se incrementa a medida que transcurre el tiempo.
El creador del valse Juramento se conmueve frente a las dos Gaviotas de Plata que descansan sobre su mesa. Se trata de importantes reconocimientos a la mejor canción folclórica y mejor intérprete que, sin duda, marcan una nueva etapa para la música criolla.
Alcanzar una estrella
Desde que Eduardo Anhuamán vio la posibilidad de exhibir sus habilidades artísticas en su colegio, fue incansable participante de las actuaciones que allí se realizaban. Durante la secundaria se perfiló como la voz que emocionaba a sus compañeros y profesores.
A los quince años le sedujo la idea de competir en el popular programa televisivo Trampolín a la Fama, animado por Augusto Ferrando. En 1974, ocupó el primer lugar en un reñido concurso de talentos interpretando la balada Soledad de ti, soledad de mí, del cantautor Homero.
Después se animó a cantar en peñas del Callao y poco a poco se fue vinculando al circuito de locales que promocionaban la música criolla. En 1982 fui con unos amigos a la peña Martínez y ellos me animaron a cantar. El público me respaldó con sus aplausos y el dueño del local me contrató para una temporada, cuenta.
En 1984 Eduardo del Perú ocupó el segundo lugar en el Festival de la Canción Criolla organizado por Radio América y Canal 4. En 1990 ganó el Festival de la Canción Criolla de los Noventa, promovido por Radio Nacional y Canal 7. Pero su carrera artística peligró debido a que muchas peñas cerraron sus puertas y tuvo irremediablemente que alejarse del canto.
Sentí que la música criolla se iba muriendo porque dejó de difundirse. Resignado, decidí trabajar en una empresa privada y me desvinculé del arte. Posteriormente, cuando perdió su trabajo, volvió a la música. Esta vez eligió la balada.
Gracias al premio que obtuvo en 1993 en el Festival de la Canción Valdizana, en Huánuco, Eduardo del Perú grabó en 1995 el casete Gracias, donde reunió diez temas suyos. Uno de ellos, Gracias, viejo fue utilizado en la despedida de la televisión del animador Augusto Ferrando.
A Juan Carlos Ferrando, a quien busqué para que me grabara un videoclip, le gustó la canción y me la pidió para utilizarla en el homenaje. En el último programa debí aparecer junto a don Augusto, pero nunca ocurrió. De alguna manera, me considero uno de los últimos descubrimientos de Ferrando, cuenta.
En 2001, en el Festival de Autores y Compositores Fida 2000, organizado por Canal 2, donde quedó finalista, conoció al compositor Carlos Rincón. Allí se forjó una amistad que le permitió participar en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, cuyos resultados todos celebramos. Con este triunfo los peruanos amaremos mucho más lo nuestro que antes y considero que la música criolla se fortalecerá en todos los escenarios. Además, le permitirá cumplir otro sueño: grabar su primer disco compacto.
Creador de ilusiones
El compositor Carlos Rincón no es un creador reciente ni monótono. Sus temas se escuchan en las voces de cantantes de diversos géneros de nuestro medio y del extranjero hace una década.
Se inició como guitarrista en una orquesta que animaba bailes sociales. Soy el compositor típico peruano que trabaja en todos los géneros, pero siempre con perfil bajo. No quiero ser famoso ni busco aparecer en los diarios provocando escándalos. Quiero que mi trabajo se reconozca por lo que vale.
En 1992 empezó a escribir con sentido profesional. Así, desde que la orquesta centroamericana La Colección de Alfredo José grabó en 1995 su primer tema, Rincón consiguió que 16 temas suyos se escucharan en Centroamérica.
Después vino a Lima, donde intentó grabar algunos temas, pero no obtuvo respaldo ni siquiera de su orquesta. Sin embargo, el director musical de Eva Ayllón, Óscar Cavero, le solicitó un tema. Le ofrecí Ritmo, color y sabor y le gustó. Incluso fue el título de la producción de Eva Ayllón. Después vino Yo te canto, con el que ella siempre inicia sus presentaciones y que el año pasado interpretó en Viña del Mar.
También compuso cumbias. Uno de ellas es Pecadora, que fue grabado por el grupo Néctar y cuya popularidad le permitió continuar en la brega. Después Aguamarina le pidió otro tema: Así es el amor. Igualmente, para Rossy War creó dos rancheras que incluyó en su último disco, pero que lamentablemente no se propagaron en las radios locales.
El año pasado, cuando comprobó que ningún canal coordinó la participación peruana en el festival internacional, envió el valse Juramento, que compitió con composiciones de 40 países.
Con los arreglos de Felipe Pumarada, quien le incorporó vientos, timbales y cuerdas, el tema no perdió su esencia peruana en la voz impecable de Eduardo del Perú. Es un artista que sabe enfrentar a un público, a pesar de que tiene la imagen de no ser un rival de fuerza.
Eduardo del Perú y Carlos Rincón nos devuelven la fe. Colocaron a la música peruana en el pedestal de la fama y el reconocimiento internacional, logros que hoy enorgullecen a todos. Felicitaciones.
JESÚS RAYMUNDO
Agradecen apoyo de El Peruano
Seamos sinceros. A inicios de año nadie celebraba la clasificación del valse Juramento al Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Las semanas siguientes nadie, excepto El Peruano, informó sobre los peldaños que estos dos peruanos escalaron hasta llegar a la cima. Incluso se fueron sin despedidas fastuosas y sólo Telefónica obsequió los pasajes a la delegación nacional.
Por eso, ellos se quejaron en radio Cooperativa de Chile por la poca difusión de la música criolla y de la indiferencia de los medios periodísticos de nuestro medio sobre su participación. En ese sentido, estos triunfos representan, sin exagerar, una bofetada por nuestra escasa fe.
Me fui a Chile con el estado anímico más pobre que pude tener. Pensé que Carlos (Rincón) nunca se preocupó por difundir nuestra participación. Me preguntaba dónde estaba la prensa. Tan sólo El Peruano nos apoyó desde el inicio y publicó varias notas sobre nuestra participación. Por eso fui a visitar a amigos de la televisión, pero nunca me llamaron. Todos me mecieron, cuenta Eduardo del Perú.
Finaliza que cuando sus familiares comunicaron a los medios sobre el triunfo, pocos les creían. Pensaron que se trataba de una broma. Ahora todo el mundo quiere entrevistarnos. Cómo cambian los tiempos.

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