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 I N F O R M E

lunes, 11 marzo 2002 


EL INC CUMPLE 31 AÑOS CON NUEVOS RETOS

El ente rector de la cultura en el país se ha fijado como tarea la elaboración de un Proyecto Nacional de Cultura, una propuesta que permita afianzar una política cultural de Estado no sólo para reivindicar nuestra riqueza en este campo, sino que también asuma un papel decisivo en el desarrollo económico y social del país.


Algo de historia

• El INC fue creado en 1971 como organismo público descentralizado del sector Educación. Sus orígenes se remontan a la Casa de la Cultura, fundada en 1962 y que tuvo como sede la Casa Pilatos, ubicada en el Centro de Lima, construida en 1590 durante el período del virrey García Hurtado de Mendoza.

• Más de veinte personalidades estuvieron al frente de la dirección nacional de esta institución, destacadas en el campo de la arqueología, la historia, la escritura y el estudio de la cultura.

• La gestión de la actual directora nacional, Leonor Cisneros, promueve junto con la Comisión Nacional de Cultura la elaboración de un Proyecto Nacional de Cultura, como base para ejecutar una política cultural de Estado.

• Dicho proyecto nacional comprende la reestructuración del INC y de otras instituciones vinculadas a este campo, con miras a crear una nueva estructura integral.

• La reorganización supone poner en marcha un plan nacional de museos que promueva la creación de casas de la cultura en todo el país y una red extensiva de museos.

• Actualmente, la Dirección General del Sistema Nacional de Museos del INC tiene a su cargo 53 museos. A escala nacional existen alrededor de 155 museos. La meta es lograr que hasta 2006 se pueda instalar un museo en cada una de las capitales de provincia.





Cultura para el desarrollo 
El Instituto Nacional de Cultura conmemoró 31 años de creación con el reto de forjar una cultura para el desarrollo económico y social del Perú. El punto de partida para cumplir con este desafío fue convocar a todas las instituciones involucradas en este campo e impulsar la participación ciudadana para elaborar el Proyecto Nacional de Cultura.
Hacer de la cultura una política de Estado, que camine de la mano con medidas de lucha contra la pobreza, representa la nueva visión del trabajo que esta institución ha puesto en marcha. De esta manera, el ente rector de la cultura, creado en 1971 durante el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado se preparan para los cambios que forman parte de los esfuerzos del Gobierno destinados a revalorar este campo.
La directora del INC, Leonor Cisneros Velarde, destacó, en una entrevista concedida a El Peruano, que como parte de este trabajo se busca generar una reflexión sobre el papel de la cultura en las políticas de desarrollo y que encaminen la discusión hacia este ambicioso proyecto de largo alcance.
Con ese propósito, el INC junto con la Comisión Nacional de Cultura y con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) realizó el jueves pasado el foro sobre políticas culturales para el desarrollo, en el que cuatro expertos de Colombia, México y España expusieron sobre la importancia de incluir el tema de la cultura en la agenda de desarrollo del país.
En dicho foro se convocó a todos los sectores involucrados en el ámbito de la cultura, tanto a escala pública como privada, para que participen del proceso de discusión mediante grupos de trabajo que permitan elaborar, concertadamente, este proyecto hasta antes de fin de año. Cisneros refirió que el Proyecto Nacional de Cultura servirá de base para que la Comisión Nacional de Cultura establezca una nueva estructura institucional para la cultura al interior del Estado.
Parte de este proyecto nacional que se pretende concertar, explicó, comprende la reestructuración no sólo del INC, sino también de todas las instituciones vinculadas con el sector cultural, tomando como ejes fundamentales la descentralización y la democratización de la cultura en todas sus formas y manifestaciones. Es más, según Cisneros, ya se ha comenzado un proceso de reestructuración en el INC, tomando en cuenta este nuevo enfoque de política cultural y que supone un cambio de papeles, funciones y de orientación.

Nuevo enfoque
Algunas de las propuestas que deberán concertarse como parte de esa reorganización son: continuar y concluir el inventario, registro, catalogación e investigación de bienes muebles e inmuebles arqueológicos prehispánicos, que forman parte del patrimonio cultural de la Nación, promover la puesta en valor de la riqueza cultural con apoyo de la población, de la empresa privada, municipios y diversas instituciones, así como la ejecución de proyectos como el de Cultura Viva, que consiste en efectuar certámenes masivos con la participación de las comunidades a través de sus manifestaciones artísticas.
“Descentralizar y democratizar la cultura, ahí está la base para construir desde abajo una propuesta de desarrollo cultural, que permita a la población valorar su riqueza y recuperar su autoestima, pero al mismo tiempo participar con sus instituciones de un proyecto de desarrollo como país”, argumentó Cisneros, antropóloga de profesión que lleva cerca de seis meses como directora del máximo ente cultural.
La descentralización está vinculada, por ejemplo, con la ejecución de un plan de museos que permita crear espacios de expresión, recreación y movilización cultural en todo el país. Esta propuesta apunta a propiciar la creación de “Casas de la Cultura” en todo el país, cada una de las cuales deberá contar con un museo, con el fin de promover la preservación, conservación, estudio y exhibición de los testimonios materiales de la vida social del lugar. Según el plan que se elabora, se aspira a que a partir de 2003 y hasta 2006 funcione al menos un museo en cada capital de provincia.
Pero la reestructuración apunta más allá. Una política cultural de Estado requiere de una nueva estructura, ya que si bien el INC es el ente rector, hay muchas instituciones culturales dispersas que no pertenecen a esa entidad, como Conacine, la Biblioteca Nacional, las escuelas de formación artística y el conservatorio de música, entre otras, que deberían formar parte de una estructura mayor que las haga partícipes de esta política cultural.
Cisneros opinó que la política cultural del Estado debe apuntar a crear una gran estructura, como un Consejo Nacional, con miras a lo que podría ser un Ministerio de la Cultura, que, sin la intención de fomentar una mayor burocracia, concentre a todos los organismos que trabajan en este campo y convoque la participación multisectorial.

Cultura para el desarrollo
Según la Unesco, el Perú es uno de los países que mayor riqueza cultural y potencial para el desarrollo de productos culturales tienen, pero es el que menos hace uso de ella para plantear propuestas de desarrollo económico y social. Por eso, la directora del INC consideró que la cultura, como política de Estado, debe tener un papel fundamental en los planes de desarrollo del país, si se toma en cuenta a la cultura en todas sus expresiones y diversidad como “eje movilizador y generador de riqueza en el desarrollo de los países”.
“Construir una política cultural desde abajo, tomando como protagonista principal a la población, supone no sólo fortalecer medidas para preservar, reivindicar y fomentar la valoración de nuestra riqueza cultural y potencial que existe en las múltiples manifestaciones culturales vivas, sino también aportar a la elaboración de un proyecto de desarrollo como nación, valorarnos por lo que somos y convertir nuestra riqueza cultural y potencial en recursos competitivos”, explicó.
En ese sentido, promover la incorporación de la cultura en la agenda política de desarrollo y lograr la participación de todas las instituciones y población en general para discutir la elaboración de este proyecto son los objetivos de la gestión de Cisneros.
“Cuando empecé a trabajar en la institución, el INC se desempeñaba como una entidad de obligaciones burocráticas, una especie de oficina policial limitada a aprobar o denegar autorizaciones. La cultura ha estado arrinconada durante diez años de autoritarismo y mucho antes arrinconada a gestiones burocráticas. Ahora la cultura busca ganar un espacio como parte de la política de Estado”, aseguró Cisneros.




Una casa con tradición

El Instituto Nacional de Cultura fue creado el 9 de marzo de 1971 como un organismo descentralizado del sector Educación y tuvo sus orígenes en la Casa de la Cultura, establecida en 1962, mediante un decreto que creó la Comisión Nacional de Cultura en sus múltiples expresiones dentro del territorio de la República.
La sede donde nació la Casa de la Cultura fue la Casa Pilatos, que tiene historias que aún conservan los archivos de la Biblioteca Nacional y que también fueron narradas en las célebres Tradiciones peruanas de Ricardo Palma. Se ubica en el jirón Áncash 390, en el Centro de Lima.
Una versión refiere que el nombre de la casa se origina en su similitud con una casa existente en Sevilla (España), que tenía la misma denominación. Otra alude a que dicha casona sería reproducción del palacio que Pilatos tenía en Jerusalén.
Se trata de una hermosa y señorial casona de grandes balcones construida a solicitud del capitán Rodrigo de Guzmán Córdova y su esposa Ana María en 1590. Luego de ser arrendada para negocios y para vivienda y después de estar en manos de un heredero, fue tomada por la Santa Inquisición. Su propiedad pasó por varios dueños y herederos hasta 1915. Ese año la adquiere Marcos Nicolini y al fallecer su viuda, doña Carmen, pasó a la testamentaria de sus hijos. Luego llegó a ser propiedad del Estado mediante expropiación forzosa, según una resolución suprema del 19 de septiembre de 1962, en la que dicha casa es considerada monumento histórico.
En 1971, mediante el artículo 49 del Decreto Ley 18799 –Ley Orgánica del sector Educación– fue desactivada la Casa de la Cultura y a partir de allí asume sus funciones el INC. Durante el período de transformación de la Casa de la Cultura al INC la dirección general fue asumida por Miguel Oviedo Chamorro, quien en los hechos se constituyó en su primer director, cargo que desempeñó hasta el 15 de abril de 1972, para luego ser reemplazado por la lingüista Martha Hildebrandt, etapa en la que se consolidó el INC.
Desde entonces a la fecha, el INC ha tenido como directores a personalidades de diversas disciplinas, entre ellas el escritor Jorge Cornejo Polar, los historiadores Luis Enrique Tord y Antonio del Busto, el escritor y crítico Augusto Tamayo Vargas, el médico Fernando Cabieses y el arqueólogo Elías Mujica, entre otros personajes.

Pilar Marín Bravo
Fotos: JULISSA BARTRA


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