MÉDICO SE CONVIERTE EN EL PRIMER PRESIDENTE DE IZQUIERDA EN LA HISTORIA DE URUGUAY
Vázquez priorizará agenda social
Montevideo.– Uruguay vivió ayer una jornada histórica, con la jura como presidente del país del médico Tabaré Vázquez, el primer representante de la izquierda que llega al poder en 175 años de existencia de la República Oriental del Uruguay.
La jornada estuvo cargada de emoción y plena de pequeños gestos que marcaron no sólo el acceso al poder de la izquierda sino también el paso a la oposición de los partidos tradicionales del país, el Blanco y el Colorado, que se habían alternado en el poder desde la creación del Uruguay independiente.
José Mujica, un antiguo guerrillero tupamaro que pasó más de una década encarcelado a veces en situaciones penosas– por los militares que en 1973 se levantaron contra la legalidad constitucional, fue el encargado de tomar el juramento a Vázquez.
“Agradezco a la vida que me dé esta oportunidad”, señaló Mujica, que presidió transitoriamente la Asamblea General Senado y Cámara reunidos conjuntamente por haber sido el senador más votado en las listas del Frente Amplio, ganador de las elecciones de octubre pasado.
Asistencia
El príncipe Felipe de Borbón asistió al acto de jura de Tabaré Vázquez, oncólogo y catedrático de 65 años, que tuvo además como testigos a varios de los líderes de izquierda latinoamericanos, como el brasileño Lula da Silva, el venezolano Hugo Chávez, el argentino Nestor Kirchner o el chileno Ricardo Lagos.
También acudieron los presidentes de Paraguay, Nicanor Duarte, y de Bolivia, Carlos Mesa, además del príncipe Eduardo de Inglaterra.
Quien no estuvo presente fue el cubano Fidel Castro, después de que los médicos le recomendaran que se quedase cuidándose la rodilla que se hirió hace unos meses, en una aparatosa caída transmitida por televisión al mundo entero.
Pese a la ausencia de Castro, el segundo acto de Tabaré como presidente fue firmar la reanudación de relaciones diplomáticas con la isla caribeña, interrumpidas en 2002 después de que la propuesta del entonces presidente, Jorge Batlle, de que la ONU enviase una misión a investigar la situación de los derechos humanos en la isla, desembocara en una monumental trifulca y la ruptura de relaciones.
Promesas
Poco antes, Vázquez firmó el Plan de Emergencia Social, programa con el que se intenta atajar la pobreza causada por la crisis económica de 2002, que dejó al 21 por ciento de la población en esa situación.
Aún hoy quedan 100 mil indigentes, de una población de 3.3 millones de uruguayos.
Para administrar el Plan –dotado inicialmente con 120 millones de dólares– Vázquez ha creado el Ministerio de Desarrollo Social, a cuyo frente ha colocado a la líder comunista Marina Arismendi.
“La alimentación, salud y educación serán derechos de todos lo uruguayos”, dijo Vázquez en su discurso inaugural, y aseguró que hará su mayor esfuerzo para que “Uruguay recupere su capacidad de soñar y hacer realidad sus sueños”.
Otro compromiso al que Vázquez hizo alusión en su discurso fue la investigación de las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura militar, entre 1973 y 1985.
“Es necesario y posible aclararlas para que la paz se instale en el corazón de los uruguayos”, añadió, antes de ser interrumpido por los aplausos de los legisladores reunidos en el hemiciclo.
Vázquez aclaró que toda investigación se hará dentro de la Ley de Caducidad ratificada en un referéndum en 1989, y remachó: “en la paz buscaremos que el horror de otras épocas nunca más vuelva a pasar, nunca más”.
Tabaré Vázquez también envió un mensaje tranquilizador a los mercados financieros, al asegurar que su Gobierno cumplirá con los compromisos asumidos con organismos internacionales respecto al pago de la deuda exterior.
En lo que a política exterior se refiere, hizo un llamamiento a la construcción de “una política exterior independiente, basada en el principio de no intervención y universalismo en las relaciones internacionales”.
“Debe quedar bien claro que no admitiremos injerencias externas en los problemas internos del país”, dijo, e insistió en que “los problemas de los uruguayos los resolvemos los uruguayos”.
Los actos oficiales de toma de posesión concluyeron en el palacio Independencia, donde recibió la banda presidencial de manos del presidente saliente, Jorge Batlle.
Batlle acabó su mandato con mínimos niveles de aceptación pública, y su formación política, el Partido Colorado –que gobernó el país casi ininterrumpidamente en los últimos 170 años–, sólo consiguió un once por ciento de los votos en las pasadas elecciones, que ganó el Frente Amplio de Vázquez por mayoría absoluta. (Efe)
Toledo recibe reconocimiento
Montevideo.– El presidente Alejandro Toledo recibió, en medio de aplausos, el reconocimiento de miles de ciudadanos uruguayos que se apostaron en la Plaza de la Independencia para asistir a la transmisión de mando de su Jefe de Estado.
Alrededor de las 18.00 horas local (15.00 horas de Lima), el Mandatario peruano recibió la calurosa ovación mientras se encontraba en el balcón principal del Palacio Esteves, sede de la Casa de Gobierno de Uruguay, tras asistir a la ceremonia en la que Tabaré Vásquez recibió la banda presidencial de su antecesor, Jorge Batlle.
Mientras miles de uruguayos, con banderines en mano, gritaban al unísono : ¡Toledo, Perú!, el mandatario inca entrelazaba sus manos en un gesto de abrazo, como un signo de agradecimiento. Minutos después se unió a Toledo el presidente de Chile, Ricardo Lagos, para recibir ambos la multitudinaria bienvenida.
La Plaza Independencia fue construida en 1837 por Carlos Zucchi y fue rediseñada por Bernardo Poncini en 1860. A su alrededor se yergue el Palacio Esteves, sede de la presidencia hasta no hace mucho, y el Palacio Salvo, imagen más difundida de Montevideo. (Andina) |