INCREÍBLE HALLAZGO EN LA SEXTA PLATAFORMA
DE LA HUACA PUCLLANA
Señor de los Unkus, bienvenido
La momia, de mil 300 años de antigüedad, traía una milenaria interrogante: ¿qué sucedió con
su cabeza y uno de sus brazos?
JosE Alva S. /
Foto: Ricardo Choy-Kifox
La madre tierra sigue ofreciéndonos nuevas evidencias que afianzan la idea de que el Perú es una caja de sorpresas continua, con un cúmulo de vestigios que nos demuestran que todavía puede ejercitarse en este país el sentimiento de admiración diaria.
Lo decimos por el increíble hallazgo en la sexta plataforma de la huaca Pucllana, que se ubica en el distrito limeño de Miraflores y que se levantó entre los años 200 y 700 después de Cristo. Allí se encontró, bajo millares de pequeños adobes, el cuerpo desmembrado y sin cabeza de un personaje importante de la cultura Wari, que en algún momento de la historia del Perú dominó incluso la costa central del Perú.
La momia, de mil 300 años de antigüedad, traía una milenaria interrogante: ¿qué sucedió con su cabeza y uno de sus brazos?
Isabel Flores, arqueóloga y directora del museo Pucllana, sostuvo que este dignatario –denominado Señor de los Unkus– fue presumiblemente desmembrado, como una especie de desquite, por los Ishma, descendientes de la cultura Lima sometidos por los Wari.
Pero esta venganza ritual no estuvo exenta de muestras de respeto, pues, tras desmembrar a la momia, la colocaron nuevamente en la cesta de soguillas, con sus seis unkus o túnicas preincaicas y las vasijas que contenían ofrendas de semillas de maíz y frijol, como lo hicieron sus seguidores. Hasta el momento, se ignora qué sucedió con la cabeza y uno de los brazos.
Los Wari, cuya influencia se irradió desde la zona de Ayacucho entre 600 y 1000 después de Cristo, llegaron con su poderío militar hasta la costa central y dominaron las ciudades donde estaba asentada la cultura Lima, que no tenía tendencias guerreras. La conquista fue fácil.
Con los dioses a cuestas
Como es de suponerse, estos hombres llegados de las alturas del sur trajeron consigo sus dioses y costumbres funerarias, y situaron a sus dignatarios en los lugares más importantes de la llamada huaca Pucllana, como una forma de imponer simbólicamente su poderío.
Pero en este trascendental descubrimiento –el único hecho en Lima en su contexto histórico–, la suerte no tuvo nada que ver. “Son más de dos décadas que trabajamos en este lugar”, sostuvo Flores, para luego añadir que en todos estos años se encontró más de un centenar de cuerpos de las diversas culturas en los diversos ambientes de esta pirámide trunca de siete plataformas.
Al pasear por ella, no podemos dejar de admirar la hermosura arquitectónica y el increíble trabajo de elaborar millones de pequeños adobes para levantar la edificación.
Pero este bello lugar se hallaba completamente deshabitado y descuidado cuando llegaron los incas y, después, los españoles. Los documentos de la Colonia refieren que era una especie de terral que ese momento pertenecía al curaca Chumbicharna.
Fue recién en 1980 que se decidió, bajo las directivas de la Municipalidad de Miraflores y el Instituto Nacional de Cultura (INC), recuperar este centro administrativo y ponerlo en valor; incluyendo labores de investigación, restauración, educación y difusión.
Después de 24 años, y con los resultados que brindan estas indagaciones, sólo se puede afirmar que Pucllana (“Lugar sagrado de juego“ en quechua) tiene mucho que ofrecer todavía.
Tejiendo la historia
Los estudios acerca de este Señor de los Unkus determinaron que era una persona de 35 a 40 años de edad, revela Rosana Mendoza, curadora textil de la huaca Pucllana.
Ella descubrió también que las prendas tenían influencia Wari, con iconografías de procedencia Moche y de Tiahuanaco, que mostraban al “Señor de la Portada” con una especie de báculos en las manos. Lo que indica la influencia de esta deidad panandina.
Tales prendas, elaboradas con lana de alpaca y en algunos casos hechas por dos personas, tuvieron una importancia ritual y ceremonial, pues están confeccionadas de forma exquisita y con colores a base de tintes naturales.
Dato
o José Ccencho, de procedencia ayacuchana y uno de los 11 arqueólogos que trabajan en la huaca Pucllana, sostuvo que cuando encontró el cuerpo –la última semana de setiembre– no pensó que se toparía con tan importante hallazgo.
Ccencho explicó que las labores se realizan de abajo arriba, es decir, desde la primera plataforma hasta la sétima. La momia fue hallada en la sexta.
“No sabemos lo que podríamos encontrar en la última; quizá hagamos un descubrimiento de mayor importancia”, refirió emocionado. |