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editorial
Progreso en
la recuperación La economía constituye de nuevo la base de buenas noticias: el ritmo de nuestro avance se aceleró el año pasado, al punto de superar la barrera del 6 por ciento. Esto representa un índice indudablemente bueno, superior en todo caso al promedio de América Latina y también de la economía mundial. Lo interesante es que la rapidez del desarrollo del PBI se manifiesta en paralelo con el mantenimiento de una mínima tasa de inflación anual, inferior a la media de nuestra región. Así, logramos conservar muy bajo el aumento de los precios y no en una situación recesiva, sino en medio del dinamismo que caracteriza a un crecimiento que, pausada pero sólidamente, aumenta en forma permanente y es proclive a activarse.
Si observamos las cifras con perspectiva temporal, distinguiremos que a inicios del actual Gobierno el PBI crecía a 4 por ciento anual y que en poco tiempo se aceleró hasta llegar al 5 por ciento. En aquellos momentos, economistas, analistas, políticos de oposición y directivos de compañías encuestadoras dijeron que ese desarrollo era un “hipo” y que en no mucho tiempo disminuiría a menos del 4 por ciento. Algunos se atrevieron a pronosticar que el promedio de este quinquenio sería de 3 por ciento.
Es claro que se equivocaron, que su pesimismo carecía de fundamentos y que las políticas gubernamentales resultaban más sólidas de lo que podían imaginar los que parecen vivir en el mundo de las teorías y especulaciones, pero que jamás han puesto en práctica lo que propugnan.
Hoy las cifras ya no se cuestionan, porque es seguro que nuestra recuperación económica se consolida; por tanto, ahora resulta que si el Gobierno obtuvo éxitos no debe hablar de ellos y está obligado a mantener un pudoroso silencio acerca de sus aciertos, debido a que nos encontramos en plena campaña electoral.
Es mezquino pretender que una de las administraciones más golpeadas y satanizadas por sus reales o supuestos errores no pueda divulgar lo que hizo en beneficio de las mayorías nacionales. Si comparamos la etapa final de este mandato con las de los regímenes anteriores durante los pasados 25 años apreciaremos que es la primera vez que la economía se halla mucho mejor al término que al comienzo del período, y ello merecería una reflexión de los sectores dirigentes de nuestra Patria.
Ya que se está en campaña electoral, sería interesante que las diversas agrupaciones plantearan cómo acelerar aún más el crecimiento económico y qué políticas sociales llevarán a cabo para distribuir mejor los frutos de la nueva riqueza que se acumula.