Av. Alfonso Ugarte 873, Lima 1 Perú
Central Telefónica (51-1) 3150400
Jefatura de Informaciones Telefax: 424-0763
editorial
Éxito de Torre Tagle Para el Perú es una muestra de reconocimiento a nuestra recuperación democrática presidir la comisión de derechos humanos de la ONU.
La elección del ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros como presidente de la comisión de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) constituye a todas luces un éxito diplomático para el Perú y una confirmación de la imagen positiva en el orbe acerca de la democracia existente en nuestra Patria.
El mundo de hoy se caracteriza por el proceso de globalización, una situación que no depende de la voluntad de los peruanos, sino que es la derivación directa del avance de la ciencia y la aplicación de nuevas tecnologías a la industria, principalmente en el campo de comunicaciones, electrónica, biotecnología e informática. A partir de este adelanto objetivo es que se generan importantes consecuencias. Lo central de ese proceso es la menor autonomía económica y política de los Estados, lo cual significa que se ha tornado decisiva la impresión que se tiene acerca de un país en el exterior y, principalmente, en las empresas transnacionales, los organismos financieros multinacionales y los gobiernos del mundo desarrollado.
El recibir apoyo caluroso (por aclamación) para una elección que corresponde a asunto tan delicado y de gran importancia implica que para la comunidad internacional el Perú tiene, hoy en día, una democracia respetable, en la cual se cumple con garantizar los derechos de los gobernados. Nuestro país ha superado ya la vergonzosa etapa en que fue puesto en el banquillo por violentar los derechos de sus ciudadanos, sea destituyendo de modo notoriamente irregular a tres dignos magistrados del Tribunal Constitucional; despojar de su empresa al propietario de un canal de televisión; y retirarse de hecho, y margen del derecho, de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Esta conducta positiva en el plano interno tiene claros efectos en el ámbito internacional, ya que la buena imagen no sólo nos favorece en los asuntos políticos: un Estado visto como una democracia respetuosa del derecho y de las reglas de juego, que además aplica una política económica sensata, es apreciado como socio comercial o igual que un territorio propicio para las inversiones. La política exterior no constituye un mundo separado, sino que se encuentra vinculada con la interna. En este caso concreto, la recuperación plena del estado de derecho y el fin de los estropicios cometidos por el autoritarismo que nos oprimió durante ocho años nos ha permitido obtener el reconocimiento universal.