Las innumerables ventajas comparativas con que el Perú cuenta en productos de agroexportación serán importantes en la firma de un TLC. Resaltar dichas ventajas es lo que el presente artículo plantea, y para ello tomamos como ejemplo la experiencia chilena.
Si hiciéramos un corte transversal de nuestras geografías, veremos la similitud geográfica entre el Perú y Chile: ambos contamos con un mar frío, una costa estrecha (100 kilómetros de ancho en promedio) y una sierra empinada (4 kilómetros de altura en promedio), por tanto, lo único que nos diferencia de Chile es que nosotros tenemos una zona de selva. Entonces habría que preguntarnos, ¿por qué Chile genera ingresos por productos agroexportables por más de US$ 8,000 millones anuales en promedio y el Perú tan sólo genera ingresos por US$ 1,000 millones?. Nuestra cercanía con la línea ecuatorial nos permite contar con más luminosidad que Chile; además, el Perú tiene una mayor superficie agrícola y un clima de costa que se caracteriza por ser un invernadero natural 100% propicio para el crecimiento y enriquecimiento vigoroso (sabor y tamaño de los productos agrícolas) de las cosechas. Es decir, los productos agroexportables peruanos se cosechan antes que en Chile, en mayor cantidad y mejor calidad que en cualquier otro país del mundo; permitiéndonos descremar los mercados del hemisferio norte.
El pino radiata y eucalipto globulus son dos tipos de árboles que crecen por encima de los 2 mil metros sobre el nivel del mar y su demanda mundial va dirigida a satisfacer la producción de celulosa en chips para la fabricación de papel. El Gobierno chileno creó una ley de subsidios a la reforestación, la cual les ha permitido desarrollar este sector, alcanzando ingresos por más de US$ 2,000 millones anuales. Nosotros contamos con la ventaja comparativa de que ambos árboles demoran en crecer en el Perú de 3 a 4 años menos. Además, la cantidad de meses de lluvia en nuestra Sierra peruana (noviembre a marzo) y la mayor luminosidad permiten que ambas especies se desarrollen más rápido que en Chile.
La producción de etanol posee las siguientes ventajas comparativas: existencia de 2 millones de hectáreas en la selva alta (norte del país), además de la posibilidad de la reutilización del oleoducto para el traslado de alcohol de la Selva a la Costa, lo cual –sumado a obtener la ayuda política antidroga (0% arancel: TLC-EE UU)– haría que el Perú pueda copiar el ejemplo de Brasil en el uso del etanol como complemento de la gasolina, o tal vez como sustituto perfecto de ésta.
Puertos de integración Pilar Marín Bravo / Periodista
En momentos en que las posibilidades de un tratado de libre comercio con Estados Unidos plantean al Perú el desafío de construir los mecanismos que nos preparen para competir, vale la pena tomar en cuenta en qué medida contamos con proyectos de desarrollo en infraestructura que contribuyan a responder a esas expectativas. Una de las observaciones recurrentes en lo que a ejecución de presupuesto de las regiones se refiere, es la ausencia de proyectos de desarrollo para aprovechar el financiamiento que se les pueda brindar a diferentes zonas del país. Hace unos días, el presidente de la Región Tacna, ingeniero Julio Alva Centurión, estuvo en Lima para impulsar la aprobación de un proyecto de ley que pretende convertir a Tacna en el centro sudamericano de exportación. Se trata del proyecto de ley Nº 13264 –actualmente en el Congreso– que busca declarar como necesidad pública y de interés nacional la construcción del megapuerto Almirante Miguel Grau Seminario.
Este megapuerto, que demandará una inversión aproximada de dos mil millones de dólares, podría convertir a Tacna en el eje de exportación al continente asiático, pues reduciría la distancia en 6 mil kilómetros para el transporte, con relación al tradicional realizado desde el océano Atlántico.
Según el proyecto, el megapuerto contará con una zona industrial de 2,700 hectáreas, con almacenes y establecimiento de depósitos, áreas industriales de contenedores, plantas de gas, hierro y petróleo, etcétera. Además, contempla la construcción de un ferrocarril de alta velocidad (200 km/h) desde Sama a la mina de hierro Mutún en el departamento de Santa Cruz, Bolivia.
Los beneficios para el desarrollo económico de la región que implicará este ambicioso proyecto no sólo son la generación de aproximadamente cinco mil empleos directos durante el período de construcción y 30 mil empleos indirectos durante la etapa de operación. Se calcula que captarán divisas del orden de mil millones de dólares, además de abrir oportunidades de desarrollo para las actividades agroexportadoras, tomando en cuenta que Tacna es el primer productor y exportador de orégano y aceitunas a escala nacional.
Un punto importante de esta propuesta es que generará una infraestructura que posibilitará nuevos procesos de integración económica, con las expectativas que ello implicará para un TLC con China y Brasil, además de Estados Unidos.
Hace unos días, un estudio del Instituto Peruano de Economía reveló que la competitividad de los puertos peruanos en el ranking mundial ha retrocedido hasta el puesto 102 entre 117 países. De acuerdo con dicho estudio, de los 12 puertos a los que el Perú superaba hace seis años, 11 tomaron la delantera. El estudio demuestra que nuestro país es el que más ha perdido en calidad de infraestructura en la región.
Vale la pena, en consecuencia, considerar los proyectos de desarrollo que permitan potenciar las posibilidades de los puertos peruanos como puentes de integración económica que tanta falta nos hace.