La televisión
estatal de Chile difundió un informe periodístico
en el que se denuncia que el ex presidente y líder
histórico de la Democracia Cristiana, Eduardo Frei
Montalva, había sido en realidad víctima de
un sofisticado homicidio perpetrado por los sicarios de la
siniestra dictadura encabezada por el incalificable Augusto
Pinochet. El informe confirma las especulaciones tejidas poco
tiempo después de la muerte de Frei, una de las teorías
era que un médico, ligado a la siniestra Dina había
provocado intencionalmente una septicemia en el paciente,
después de que fuera operado de una hernia.
El asunto es creíble porque Frei fue un personaje odiado
por los agentes de la dictadura, y se le consideraba de especial
peligrosidad: era un político moderado que en setiembre
de 1973 apoyó el golpe, tras haber liderado la oposición
al gobierno izquierdista de Allende; anticomunista decidido,
era muy bien visto por los líderes políticos
de Estados Unidos y Europa occidental, así como por
el Vaticano y la Iglesia católica. La oposición
de Frei anulaba el argumento de la dictadura en el sentido
de que sus adversarios eran “comunistas”. Esta
información me tocó en lo personal porque se
hizo referencia a la muerte del general Lutz, jefe de Inteligencia
cuando ocurrió el golpe. Fui amigo de la hija de este
general cuando él era agregado militar de Chile y ella
(María Olga) estudiaba Ciencias Sociales en la Universidad
Católica. Estuvimos en su casa –en Santiago–
el sábado 8 de setiembre de 1973, cuando el golpe estaba
prácticamente armado. Recuerdo que ella y su hermana
estaban convencidas de que su padre fue asesinado por orden
de Pinochet, debido a que deseaba una pronta transferencia
del poder a los civiles.
Eduardo Frei Montalva fue uno de los más destacados
líderes políticos de América Latina;
abogado y periodista, participó en política
desde muy joven; profundamente católico, era un hombre
de honradez acrisolada y profundo sentido moral, a los que
añadía sus firmes convicciones democráticas.
Además, es uno de los mejores presidentes de Chile:
empezó la reforma agraria multiplicando el número
de propietarios de tierras; inició la participación
del Estado en la gran minería del cobre, el antecedente
de la empresa estatal Codelco, creada por Allende, y que,
en esencia, se mantiene hasta hoy con excelentes resultados;
sus obras en vivienda, educación, salud, materno- infantil
y planificación familiar tuvieron un claro tinte progresista,
es decir, con un sesgo a favor de los pobres.
De comprobarse plenamente esta denuncia, se confirmaría
el carácter siniestro y oscurantista de la dictadura
chilena.
Pilar Marín Bravo. Periodista
Investigación y rol universitario
La reciente disposición legal que establece
la absorción del Instituto Nacional de Investigación
y Capacitación de Telecomunicaciones (Inictel) por
el Ministerio de Transportes y Comunicaciones y la Universidad
Nacional de Ingeniería plantea un desafío muy
grande para la universidad peruana, pues marcará una
pauta en el trabajo que debe desempeñar la universidad
nacional en la investigación que tanto necesita el
país.
Más allá de las reacciones a favor o en contra
de la norma, uno de los puntos débiles de las universidades
es la carencia de recursos suficientes para promover la investigación
aplicada. La insuficiencia de infraestructura, equipos y financiamiento
necesarios para atender la demanda de investigación
aplicada a la realidad que vive y requiere el país
siempre ha sido una constante en todos los espacios de debate
sobre la problemática universitaria. El Inictel –una
institución con más de 30 años de trabajo
dedicados al campo de la investigación en telecomunicaciones–
ha contribuido en los últimos tiempos al desarrollo
de nuevas tecnologías al servicio del bienestar de
la población. Sus campos son tan diversos, que van
desde estudios sobre los efectos de la radiación no
ionizante, equipos de telecardio y cardiocell para facilitar
la atención de un paciente con problemas cardíacos,
hasta un sistema de comunicación para personas con
dificultades de discapacidad auditiva.
Lo importante en este proceso de fusión y transferencia
de funciones es que el Estado garantice la adecuada distribución
de recursos para que los objetivos se cumplan.
Esta transferencia de funciones le dará a la universidad
la oportunidad de poner a prueba su capacidad de gestión,
con el fin de ampliar su espectro de responsabilidades en
la ejecución de tareas de investigación en tecnología.
Si bien ésta no constituye una tarea ajena a las universidades,
la experiencia de tener a su cargo gran parte de las funciones
de una entidad de este tipo permitirá visualizar otras
posibilidades de mayor participación de las casas de
estudio en el trabajo de fomentar la investigación
en otros campos del conocimiento que también esperan
atención.
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