Para los peruanos, la visita de Felipe Calderón simboliza la necesidad de profundizar la hermandad de nuestros pueblos.
El Perú ha tenido, desde los inicios de su vida independiente, muchas razones para estrechar vínculos políticos, económicos y culturales con México, un país con el cual guardamos una cantidad de similitudes histórico-culturales, desde la existencia de grandes imperios prehispánicos y el desarrollo de prósperos virreinatos durante el período colonial, hasta el conjunto de semejanzas étnicas, que se pueden apreciar en el impacto social de las expresiones mexicanas de la cultura de masas, y, en el campo de lo político, la defensa de los valores democráticos en la región iberoamericana.
Los mexicanos se aproximan a celebrar el centenario del inicio de su proceso revolucionario, que, a partir del grito de Madero: “Sufragio efectivo, no reelección”, lanzó a las masas populares contra el despotismo y la autocracia. En la actualidad, México vive la superación del original sistema político construido a partir de la revolución y que estableció la omnipotente hegemonía del PRI; pasando de esta manera a la plenitud democrática. El México de hoy suma su plena incorporación al mundo globalizado gracias al NAFTA. Los peruanos, por interés económico y político, al igual que por la cercanía cultural y los sentimientos populares, deseamos estrechar nuestros vínculos de fraternidad con el hermano pueblo de México. |