historia. acercamiento al perÚ a partir de una investigaciÓn sobre canales de riego y uso de agua
“Machu Picchu mejoró mi
apreciación sobre el Perú”
Aporte de ingeniería inca mantiene vigencia, afirma Kenneth Wright
Sus construcciones respetaron el entorno
y el medio ambiente
CÉSAR CHAMAN ALARCÓN
cchaman@editoraperu.com.pe
El ingeniero estadounidense Kenneth Wright es coautor del libro Machu Picchu, maravilla de la ingeniería civil, junto al arqueólogo peruano Alfredo Valencia Zegarra. Por estos días se encuentra en Lima para la presentación de su trabajo, a partir del cual aprendió a valorar la cultura y las destrezas de los antiguos peruanos.
¿Qué es lo que admira de Machu Picchu, desde el punto de vista de la hidrogeología?
–De todas las cosas que me impresionan de Machu Picchu, lo más interesante es la ingeniería geotécnica, la estabilidad de los taludes existentes y la compleja construcción de andenes para la agricultura; todo ello, considerado en el contexto y las condiciones físicas que rodean a esta ciudadela inca.
¿Le resulta difícil imaginar una construcción tan elaborada en un período sin grandes adelantos de tecnología?
–Bueno, me impresiona que Machu Picchu no haya rodado por la montaña en quinientos años después de su construcción, pese a la gran inestabilidad geológica de la zona. No tendríamos ya esta ciudadela si no fuera por la notable ingeniería de subsuelo que desarrollaron los incas. Los ingenieros hicieron en aquella ocasión un buen trabajo de cimentación y drenaje que ha permitido que las obras perduren a lo largo de los siglos.
¿En qué otras culturas contemporáneas a los incas se lograron obras similares?
–En los días en que empecé a estudiar Machu Picchu me encontraba investigando también a los pueblos aborígenes del suroeste de Norteamérica. Y la comparación es como entre el día y la noche. El desarrollo de la ingeniería inca alcanzó niveles mucho mayores que en el norte. Hay que reconocer, por otro lado, que los mayas y los aztecas lograron gran desarrollo, aunque prefiero a los incas, porque su ingeniería respetó mucho el entorno y el medio ambiente.
¿Algunos de los conceptos incas tienen vigencia hasta la actualidad?
–En realidad, algunos de sus trabajos de diseño son incluso más avanzados que los de tiempos modernos. Un buen ejemplo de eso es el drenaje urbano y el control de avenidas de flujo en Machu Picchu. Los incas fueron maestros en esos aspectos y, en la actualidad, todavía estamos tratando de alcanzar esos niveles de eficiencia.
¿Qué volúmenes de agua se empleaban en Machu Picchu?
Esto para tener una idea de la cantidad de gente a la que había que abastecer en el apogeo de la fortaleza.
–La precipitación pluvial en los alrededores de Machu Picchu es de 2 mil milímetros al año, lo que es suficiente para proveer de agua para beber a unas 300 personas. Las lluvias producían caudales de entre 25 y 125 litros por segundo, los cuales circulaban por el sistema de canales construido en la ciudadela. La población era de 300 personas en temporada regular y de hasta mil personas en épocas de celebración, cuando llegaba el inca.
¿Ha cambiado su apreciación respecto a los peruanos después de realizar esta investigación?
–Efectivamente, mi visión de los peruanos y del Perú ha mejorado. En especial, mi apreciación respecto a la población indígena y los quechuas.
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