PERSPECTIVA MUNDIAL
Rusia y la región Asia-Pacífico
Sergei Mironov,
presidente del Consejo de la Federación (cámara alta del Parlamento ruso).
A principios de cada año los legisladores de los países de Asia-Pacífico se dan cita en un foro internacional para analizar los resultados del año anterior, intercambiar opiniones sobre las tendencias del desarrollo y trazar las perspectivas de la labor conjunta. Este año, celebrarán su 15ª reunión mañana lunes en Moscú. Será, en cierto modo, un foro excepcional. Por primera vez en la capital rusa se reunirán parlamentarios de cerca de treinta Estados que representan la mayoría de los países de esa vasta región.
La participación en la sesión del Foro Parlamentario Asia-Pacífico ha sido para Rusia una decisión lógica e importante: las dos terceras partes de su territorio están situadas en Asia. Precisamente en dicha zona se encuentra una considerable parte de su potencial industrial, científico-técnico, educativo y laboral.
La región de Asia-Pacífico experimenta hoy un impetuoso desarrollo y desempeña un papel cada vez más relevante en la economía global del mundo multipolar. Le corresponde el 60 por ciento de la producción del orbe, 50 por ciento del comercio internacional y 48 por ciento del flujo mundial de inversiones extranjeras directas. Rusia se comunica en esa zona con las mayores economías mundiales: Estados Unidos, China, Japón, India, la Ansea y los países de América Latina que experimentan un acelerado desarrollo industrial.
El presidente ruso, Vladimir Putin, comentó en noviembre pasado: “Somos conscientes de que el desarrollo de Rusia será exitoso sólo si el país participa enérgicamente en la integración regional, y esta integración constructiva será nuestra vertiente estratégica y tarea clave en el futuro previsible.”
La decisión de celebrar el Foro en Moscú no es nada más que una muestra del alto prestigio que tiene la actividad política rusa en los círculos políticos, parlamentarios y empresariales de Asia-Pacífico. En Moscú serán tratados los principales aspectos de la situación política y económica en la región. En la mayoría de los países ha incrementado sensiblemente la tasa de crecimiento del PBI, progresa la calificación de los recursos humanos y crece el comercio exterior por la producción de mercancías exportables de alta calidad.
No obstante, se conservan factores capaces de desequilibrar la situación. Se manifiestan los retos transfronterizos: el terrorismo internacional, el separatismo y extremismo étnico-religioso, la delincuencia organizada transnacional, la migración ilegal, el tráfico ilícito de estupefacientes y armas. Otro reto son las amenazas a la seguridad económica relacionadas con la inestabilidad en los mercados mundiales de recursos energéticos.
En la última década, Rusia ha hecho bastante para integrarse en los procesos políticos y económicos que avanzan en la zona de Asia-Pacífico. Es bien conocido su protagonismo en el desarrollo de la colaboración antiterrorista regional, en la lucha contra la delincuencia transnacional, la prevención de emergencias, la promoción del diálogo energético y la creación de los corredores de transporte y de comunicación transcontinentales. Por iniciativa del mandatario ruso fue llevado a escala práctica el diálogo entre culturas y religiones. Los parlamentarios rusos están dispuestos a entablar en el marco del foro un diálogo sobre todos los problemas enumerados.
En los últimos años, el comercio entre Rusia y la mayoría de los países de Asia-Pacífico creció y se hizo más diversificado. En 2006 estas naciones llegaron a ocupar el segundo lugar entre los principales socios comerciales de Rusia. El incremento del intercambio comercial entre Rusia y los Estados de la región alcanza un 20 por ciento anual. Aún así, los volúmenes y la calidad de los nexos económico-comerciales establecidos entre Rusia y los Estados de Asia-Pacífico no corresponden en plena medida al enorme potencial de nuestros países.
Pero Rusia sabe cómo solucionarlo, pues puede suministrar a los países de la región de material aeroespacial, productos de la industria metalmecánica e instalaciones energéticas, incluidas las necesarias para construir centrales nucleares. También vale mencionar la geofísica, el transporte, las telecomunicaciones y la industria bélica.
La nación rusa puede proponer a la elite política y empresarial de la región varios proyectos integracionistas de gran alcance. Se trata de la cooperación en el área energética, particularmente en la construcción del oleoducto Siberia del Este-océano Pacífico y de los gasoductos que permiten acrecentar el sistema único de extracción, transporte y suministro de gas. Otro proyecto consiste en ampliar los corredores de transporte tendidos por territorio ruso hacia Asia y el Lejano Oriente, lo que supone intensificar el aprovechamiento del ferrocarril del Baikal-Amur y construir más carreteras de ámbito nacional.
Ya que son los anfitriones, los parlamentarios rusos harán todo lo posible para que el Foro Parlamentario Asia-Pacífico constituya una nueva etapa en los nexos fraternales que mantienen los países miembros.
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