Descentralización como proceso
La absorción del Consejo Nacional de Descentralización (CND) por la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) no tiene por qué ser vista como una medida centralista ni contraria a la descentralización. En verdad, tanto el CND como la PCM son instituciones del Gobierno Central, por esa razón funcionan en la capital de la República. Estos hechos deben estar en el centro de los análisis sobre la materia, al igual que la labor efectuada en el pasado por el CND y la política puesta en práctica por el Gobierno actual acerca de este tema.
Una tarea de tanta importancia es, como la gran mayoría de las modificaciones sociales profundas, un proceso; es decir, la transformación se efectúa en un lapso más o menos largo, tiene etapas y requiere para su total desarrollo de varios períodos gubernamentales. Aquí suelen presentarse las dificultades, debido a que los diversos gobiernos ven con ojos diferentes los mismos procedimientos de cambio.
Hemos de recordar que –si bien se habló de la descentralización desde el gobierno militar de 1968-1980– fue el primer gobierno del presidente Alan García el que brindó un impulso especial a este proceso. El régimen autoritario surgido en abril de 1992 dio marcha atrás debido, principalmente, al afán de concentrar el poder, propio de todas las dictaduras. En la actualidad, la PCM ha comunicado su claro compromiso con la descentralización.
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