Olga Engelmann, diseñadora y artista visual
Maíz en movimiento
La identidad cumple un papel unificador en
la sociedad de consumo
Reivindica el papel
de la mujer trabajadora
de origen andino
Giancarlo Stagnaro
gstagnaro@editoraperu.com.pe
El sonido cumbiambero del grupo iquiteño Explosión literalmente inunda con su fuerza los nuevos videos de la artista y diseñadora Olga Engelmann. Una canción, “Aguaje”, sirve como perfecto acompañante para un documental sobre las denominadas “aguajeras”, vendedoras callejeras de esta infalible fruta amazónica, marca de identidad de los loretanos.
En otro video, la artista nos cuenta de su trabajo con la artista popular Marcia Lagos, con quien trabajó durante la enriquecedora experiencia de Manos artesanas, muestra que se efectuó el año pasado. Olga le cede el protagonismo del video a Marcia para que ella, en un quechua ejemplar, relate la historia de Sara (denominación en ese idioma para el maíz), una mujer que vive del comercio de la gramínea en Lima, asumiendo la contradictoria identidad del migrante.
Ambos videos forman parte de la muestra colectiva Eva. Arte peruano contemporáneo, que acaba de inaugurarse en la Casa Mariátegui (jirón Washington 1946, Lima) y va hasta el sábado 31, a manera de celebración por el Día Internacional de la Mujer.
Integran también esta colectiva, curada por Armando Williams, las artistas Gilda Mantilla, Susana Torres, Patsy Higuchi, Gilda Mantilla, Claudia Coca, Mónica Gonzales y Natalia Iguiñiz.
En busca de la identidad
El contenido que estas ocho artistas vierten en sus trabajos tiene que ver con la condición femenina vista desde diferentes aristas. En ese sentido, Olga Engelmann incide en la función de los iconos, la mujer trabajadora de origen andino y la mentalidad de los empresarios emergentes.
“Mi trabajo tiene que ver con la imagen en torno a la búsqueda de la identidad. Por ejemplo, el tema del maíz puede ser visto como motor de la producción artística. Es la manera de comprender el registro artístico de la era de consumo masivo”, afirma.
En ese sentido, la mirada artística reinventa los bienes de consumo, como la papa o el maíz. Y dado que estos productos son de origen andino, Olga procede al rescate vivencial del rostro “detrás de” la comida que comemos o la ropa que vestimos. Con gran énfasis en la mujer trabajadora, que día a día sostiene a su familia.
“La identidad pasa por reconocernos en aquello que nos unifica, como la comida o la música. Pero también pasa por dar voz a los otros y que ellos se den cuenta de que tienen esa voz.”
5 ideas propias de Olga Engelmann
1.- Trabajo. Mi objetivo es que se debe trabajar en pos de valorar el trabajo de los otros.
2.- Esfuerzo creativo. Viene de la crisis. Hay que hacer las cosas con gusto y que guste a otros.
3.- Diseño. Me sirve para dar soluciones visuales a problemas sociales.
4.- Meta colectiva. No me gusta dar tareas a la gente, sino que quiero que la gente se sienta a gusto trabajando conmigo.
5.- Rol. Busco ser útil a la sociedad y los demás. Propongo hacer arte para el arte.
Algo más
Olga Engelmann es docente universitaria y creadora de la marca de ropa PLK.
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