Diálogo sin exclusiones
Las declaraciones del canciller chileno en torno a un diálogo sin exclusiones con nuestro país constituyen un hecho positivo. En las relaciones bilaterales suelen existir asuntos que no son considerados por una de las partes como objeto de debate, debido a que existe una sólida base jurídica que es inamovible, porque en caso de pretender discutir la situación ya establecida se atentaría contra el derecho internacional.
El Perú asumió una actitud de este tipo frente a los reclamos ecuatorianos respecto a los límites fijados en el Protocolo de Río de Janeiro, y nuestros vecinos del sur han adoptado idéntica posición en lo referente a los límites marítimos. En una coyuntura de esta naturaleza, la discusión bilateral tiene poco sentido y a los países que reclaman les queda como alternativa acudir a instancias jurídicas internacionales.
Sin embargo, la historia de este tipo de instancias no es muy alentadora para las naciones que acuden a ellas; por eso, resulta más interesante una plática sincera entre las dos partes. Ambos países deben confiarles a los expertos de sus respectivas cancillerías el manejo de este diálogo bilateral que, en un mediano plazo, nos permitirá llegar a la solución de tan delicada materia.
En las circunstancias actuales, los dos gobiernos, democráticos y progresistas, han de enfrentar –en sus propios países– la presión de nacionalistas carentes de comprensión sobre la situación mundial hoy en día.
"Debemos tratar
de buscar soluciones mediante el diálogo
bilateral".
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