NELLY MUNGUÍA, intÉrprete
Huaino con valores
“Cortamontes” son una falta de respeto por la vida, afirma cantante
Realizará campaña
de “plantamontes”
en valle del Mantaro
JOSÉ VADILLO VILA
jvadillo@editoraperu.com.pe
El suyo es un huaino de verde esperanza. Nelly Munguía tiene una voz de la cual dicen es “la canción andina en su máxima expresión”. “¿Para qué cantarle al dolor?, canto para elevar el espíritu del hombre con poesía, no a lo negativo, al desamor ni al consumo de cerveza”, explica la artista, quien en su vestimenta usa alegorías a la cantuta (flor nacional) y al gallito de las rocas; y quien promueve la puntualidad entre artistas y empresarios, como una forma de respeto al público.
En su repertorio figuran recopilaciones de José María Arguedas; creaciones de “Kiri” Escobar, Pavel Bello y Paul Trejos; musicalizaciones en ritmos peruanos de poemas de Gabriela Mistral, que ya se difunden en algunos colegios. Todo ello formará parte de su primer CD, que saldrá en agosto.
Durante 12 años, Nelly estuvo alejada de los escenarios. Recién en 2006 volvió a ofrecer recitales en Lima. Sin embargo, nunca dejó de visitarnos anualmente desde San Francisco (California), para recorrer las fiestas de los “cortamontes”, llamadas también “yunzas” o “sachacuchuys”.
Siempre la invitaban a regalar un par de canciones, y ella accedía dejando un mensaje: “Si talas un árbol para tu diversión, planta muchos para la vida.” Ese lema lo repite hasta hoy, y hay más gente concienciada.
“Soy ecologista porque uno debe tener respeto por nuestro planeta”, dice la artista con más de 40 años de trayectoria, natural de Ushua, Parinacochas, Ayacucho. “Un pueblito donde vive Dios.” En 1992, fundó junto a otros artistas populares la ONG Canto Vivo, que busca, mediante el canto y la danza, sensibilizar a la población sobre su actitud frente a la vida y la naturaleza.
“Yunza”, ¿negocio o tradición?
“No estamos contra la tradición, pero no es una actitud ética matar un árbol de molle de 20 años por la simple diversión.” Lo que más le duele a Nelly es que las “yunzas” se masificaron sólo por negocio, prolongándose fuera de la temporada de los carnavales.
Y que en Lima, paradójicamente una de las ciudades latinoamericanas más contaminadas, se talen hasta 40 árboles para un “sachacuchuy”, con gente que ni baila alrededor de estos seres vivos. Sobre todo, le duele que se promocionen los “cortamontes” infantiles, en los centros educativos, como una manera de “incentivar el folclor”.
“Los miles de árboles que se cortan para las ‘yunzas’ no son nada en comparación con lo que es la tala industrial o lo que consumen los incendios; sin embargo, es un elemento de educación que genera actitudes”, añade. Le alegra, por ello, que en Ayacucho la municipalidad y los grupos ambientalistas prohíban la tala de los molles para las fiestas.
Ella más bien promueve desde 1992 los “plantamontes”; es decir, reunirse adultos y niños para cantar y bailar, pero festejando el sembrado de árboles. Ya lo ha hecho con éxito en Villa El Salvador, Pilcomayo y Huancayo. Su sueño es “volver a pintar de verde” el valle del Mantaro. Para eso, en octubre realizará un “plantamonte” enorme, también como un aporte peruano a la campaña mundial de la ONU que busca sembrar miles de árboles este año. Será su mejor canción.
Algo más
Planeta verde. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) propone plantar mil millones de árboles durante 2007.
Que eleve su voz mi canto
Recital de Nelly Murguía. Jueves 22 y viernes 23 a las 19.30 horas, auditorio de la Derrama Magisterial (Gregorio Escobedo 598, Jesús María).
Con respaldo musical del guitarrista Julio Humala presentará nuevos temas.
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