DEBILIDADES ESTRUCTURALES DE LA REFORMA DEL ESTADO
El fenómeno crítico de la corrupción
Édgar Núñez Román.
Congresista
de la República PAP
El país fue sacudido por un período de severos cuestionamientos en las adquisiciones del Gobierno, lo que involucró a diferentes ministros; sin embargo, tuvo un desenlace alentador para los peruanos. De acuerdo con el anuncio hecho por el coordinador residente de Naciones Unidas en el Perú, Jorge Chediek, la ONU destinará recursos hasta por un millón de dólares no reembolsables para mejorar el sistema de compras estatales.
Esta contribución es la respuesta al esfuerzo del Estado por demostrar mayor transparencia en sus actos, agilizar los procesos, simplificar trámites administrativos y mejorar los mecanismos de control existentes, porque la modernización tiene que ver con la creación de transparencia y la eliminación de la incertidumbre y el riesgo en las transacciones comerciales, y, además, con la interiorización de principios y valores; caso contrario, de nada servirá tener una computadora y un software de última generación, porque la verdadera modernización del Estado será una consecuencia directa de nuestro cambio de actitud.
La experiencia de los últimos años ha comprobado que la debilidad o ausencia de los principios de responsabilidad y transparencia en la estructura jurídico-institucional y en la gestión gubernamental de un país, es lo que genera el terreno más propicio para la existencia de prácticas de corrupción. Según el Instituto Nacional Anticorrupción (INA), el costo de la corrupción en el Perú en la década de 1990 ascendió a mil 800 millones de dólares, lo que representó más del 3 por ciento del PBI.
En este sentido, la frondosa producción legislativa y la falta de eficacia de la norma abonan a favor de la corrupción; mientras que los inversionistas del sector privado buscan certidumbre –cumplimiento– más allá de las leyes escritas. El respeto por la ley les permite a las firmas calcular los costos de hacer negocios.
En nuestro país, desde 2001 hasta 2006 la producción legislativa fue de 14 mil 848 proyectos de ley, a un promedio de 248 por mes. Nadie podía seguirle el paso a semejante ritmo de cambio, por lo que la labor legislativa se había convertido en una nebulosa que opacaba todo intento de darles mayor transparencia a los actos del Estado. A 2006 culminamos el período legislativo con 847 normas presentadas, en una regularidad de 141 por mes; y en lo que va de 2007 se redujo a 70 por mes. La labor legislativa tiene ahora una nueva dinámica y un mayor contenido fiscalizador.
PRECARIEDAD DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA
La capacidad de los maestros
María Isabel León de Céspedes
Licenciada en educación
Dentro del proyecto de reforma nacional fomentado por la coalición civilista del siglo XIX se destacó el impulso a la educación como herramienta redentora del atraso económico, social y moral de la población del Perú. Ante ello, el historiador Carlos Contreras dijo: “El censo de 1902 permitió conocer que el 29 por ciento de los niños de 6 a 14 años recibía instrucción primaria y que sólo el 23 por ciento sabía leer y escribir.”
Estas cifras –105 años después– han variado sustancialmente, encontrándonos hoy con una cobertura nacional en educación primaria al 90 por ciento, pero con resultados desalentadores, pues, nuestros alumnos –en una proporción que alcanza más del 70 por ciento– no entienden lo que leen. Es decir, 105 años después, la brecha entre los niños atendidos por el sistema educativo primario y aquellos que no alcanzaron porcentajes satisfactorios de rendimiento se ha incrementado.
Pero, ¿cuáles son los factores que impiden que la educación primaria en nuestro país obtenga mejores resultados? La Encuesta Nacional a Docentes en el Perú enfatiza la importancia del maestro como principal factor escolar (36.1 por ciento), acompañado por el apoyo de las familias (31.6 por ciento). Es decir, la mayoría prioriza los factores subjetivos y humanos (el propio docente y la familia) sobre los factores institucionales y estructurales como el funcionamiento de la escuela, los planes de estudio u otros.
Asimismo, resulta alarmante la escasa práctica de lectura y escritura por parte de los docentes, pues tan solamente un 13.9 por ciento de quienes trabajan en primaria manifestó hacerlo regularmente y un 13 por ciento señaló como principal fin de la educación el “transmitir conocimientos actualizados y relevantes”.
Por ello, nos preguntamos: ¿se encuentran adecuadamente capacitados los docentes de nuestro país para atender satisfactoriamente la formación de los niños en la educación primaria?
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