Unidos por la historia
China y el Perú son países distantes debido a la geografía; pero ambos miran al Océano Pacífico, que funcionó ya en el siglo XIX como un gigantesco camino para la llegada de inmigrantes chinos, quienes hicieron contribuciones tan interesantes a nuestra vida cultural; en la actualidad, ambas naciones han presentado sus candidatos para la lista de nuevas maravillas del mundo. Como es de público conocimiento, inscribimos a nuestra más famosa ciudadela incaica, que en el mundo entero es casi un símbolo patrio; y los chinos han hecho lo propio con la milenaria Gran Muralla.
En este contexto, la idea de que a la hora de presentar la propuesta de las maravillas para que votemos, vía correo electrónico, los peruanos incluyamos a la Gran Muralla y los chinos a nuestra ciudadela de Machu Picchu, constituye no solamente una forma de acumular votos, sino una manera de aproximar a ambas sociedades, las cuales, pese a las distancias que las separan, tienen en común el ser tierras en que se originaron grandes civilizaciones.
A lo dicho podemos añadir que, luego de una visión a las diversas obras que postulan para ser nominadas como maravillas, resulta claro que tanto la presentada por nuestro país como la Gran Muralla merecen este título.
Por último, a partir de este acercamiento, efectuado a base de la historia y la cultura, podemos avanzar en la necesaria aproximación entre nuestro país y China, la gran potencia emergente del siglo XXI.
Las nuevas maravillas sirven de puente para el acercamiento entre China y el Perú.
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