Verdades. Sobre esa exquisita masa de harina, levadura y agua que es uno de los manjares preferidos de niños y adultos
Pizza nuestra de cada día
Es uno de los platos más conocidos mundialmente.
Pese a que muchos la satanizan, la masa contiene proteínas.
Se habla casi siempre de platillos exóticos que sorprenden al comensal, de creaciones que responden a la denominada comida de autor, pero muchas veces se dejan de lado en materia gastronómica deliciosos preparados y entrañables alimentos que nos han acompañado con discreta sencillez en las rutas del sabor; sin muchas pretensiones, pero con sobrada historia, de modo tal que se han incorporado de manera masiva a la hora de probar nuestros alimentos.
La pizza es uno de ellos. Quién no ha probado alguna vez una sabrosa masa acompañada de nobles insumos que varían humildemente de cierto tipo a otro sin alterar la historia de tan emblemático alimento.
Recorriendo un poco la historia encontramos que los romanos la consumían en el siglo I, en aquella época solían adicionar a la masa circular de pan hierbas y semillas; muy lejos estaban aún de toda la gama de combinaciones que en materia de insumos se conocen y fusionan hoy.
Pero los romanos no fueron los primeros, ellos la tomaron a su vez de los griegos y etruscos, que como buenos pioneros ya elaboraban una masa cocida que llevaba impregnada sabores, lo que la hacía atractiva para paliar el hambre, mas no para tomar protagonismo en la mesa.
Así, de las calles, la pizza históricamente saltó como jugando a las alforjas de los campesinos y trabajadores, convirtiéndose en la comida salvadora de la fuerza laboral, pero por sobre todo para de manera muy rápida desterrar el hambre sin mayores pretensiones.
Tuvieron que pasar 14 siglos para que el tomate apareciese en la culinaria y a su vez se incorporase entre los insumos favoritos de los europeos; incluso se comenta que le temían ya que lo consideraban tóxico y hasta le atribuían poderes mágicos por su nombre en italiano “pomodoro”.
Si bien es cierto inicialmente no fue parte de la pizza, ya que sólo lucía de adorno, con el correr de los años se le acepta y ahí comienza la historia de la pizza en Nápoles, donde las primeras pizzas no llevaban queso como ahora.
Quien la subió al rango real fue la reina Margarita de Saboya, quien residía con su real familia en Capodimonte y había oído hablar de esa “comida de plebe”. Quiso conocer como era y envió al panadero Rafaele Espósito, de la pizzería Pietro il pizzaiolo, la real orden de prepararle una pizza.
El panadero quiso engalanar esta pizza con los colores de Italia y agregó al rojo del tomate y al verde de la albahaca, el blanco del queso mozzarella. Llamó a su invento “pizza a la Margarita”, inaugurando así una nueva era, con ésta que sería tal vez la comida más popular de Italia y del mundo.
En Estados Unidos se introdujo en 1905, pero se popularizó al finalizar la guerra, por la difusión que le dieron los soldados que regresaban de Europa.
Para los entendidos sólo existen tres tipos de pizza, sin embargo hoy la variedad es infinita.
Tipos
- Napolitana: Tomate, mozzarella, ajo, anchoas y cebolla.
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Romana: Tomate, mozzarella, anchoas y albahaca.
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Cuatro estaciones: Tomate, mozzarella, champiñones, alcachofas, jamón cocido, aceitunas y albahaca.
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Cuatro quesos: Tomate, mozzarella y varios tipos de queso.
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Hawaiana: Tomate, mozarella, jamón cocido y queso parmesano.
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Capricciosa: tomate, mozzarella, jamón cocido, champiñones y aceitunas.
Ingenio criollo
En el Perú, la pizza ha cobrado inusual protagonismo y además de las franquicias nacionales y extranjeras que pueblan el espectro de restaurantes, encontramos masas hasta en los supermercados; convirtiéndose así en una opción al alcance de todos.
El ingenio criollo ha sabido combinar muy bien nuestros insumos autóctonos y por ello no es raro ver singulares preparaciones, todas y cada una variadas, pero igual de deliciosas. Es que la pizza no le pertenece a un solo país, ahora ya es patrimonio de la humanidad.
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