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opinion

UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD QUE CONTINÚA IMPUNE
El genocidio armenio
Ricardo Sánchez-Serra
Periodista

¿Quién se acuerda del genocidio armenio?, preguntó Adolfo Hitler a los generales alemanes, quienes ignoraban lo sucedido durante el gobierno de los “Jóvenes Turcos”. Después empezó la matanza de los judíos.

Los armenios fueron la primera nación en el mundo que adoptó el cristianismo en el siglo IV d.C. Muy poco tuvo de paz e independencia. Toda su historia estuvo enmarcada por invasiones y matanzas. Poseedora de una gran cultura milenaria, Armenia de hoy tiene mermados sus territorios, repartidos en Turquía, Georgia y Azerbaiyán. Su símbolo más venerable y parte de la vida armenia es el monte Ararat –hoy en manos turcas–, donde según la Biblia quedó varada el arca de Noé.

Los turcos perpetraron el primer genocidio del siglo XX asesinando entre 1915 y 1916 a un millón 500 mil armenios, el 75 por ciento de la población; deportando a cientos de miles, y destruyendo casi todo su rico patrimonio cultural.

El fatídico 24 de abril de 1915 empezó el genocidio. Esa fecha se evoca en todo el mundo el “Día de la Conmemoración del Genocidio Armenio”. El odio étnico-religioso turco era feroz. Violaban y mataban a sus mujeres, raptaban a sus niños y convertían sus iglesias en establos.

No obstante los numerosos testimonios y las pruebas irrefutables, la Turquía actual se niega a reconocer el genocidio armenio. Dice que eran luchas étnicas y que no había tantos armenios en su territorio. Incluso penaliza en sus leyes a quienes lo mencionan.

Numerosos escritores fueron encarcelados e incluso el premio Nobel de Literatura 2006, Orhan Pamuk, fue amenazado porque comentó el genocidio. Hace poco asesinaron al periodista Hant Drink.

El ex embajador de Estados Unidos en Turquía (1915-1916) Henry Morgenthau fue testigo viviente de la gran tragedia armenia. En sus célebres Memorias escribió que luego de la ocupación de Alepo cayeron en manos de los ingleses diversos documentos que prueban que, ciertamente, el exterminio de los armenios había sido organizado por el gobierno turco.

Turquía quiere “tapar el Sol con un dedo” en su afán por cubrir aquella matanza. La causa armenia cada vez tiene un mayor eco en la comunidad internacional. Muchos países ya reconocen el genocidio armenio e incluso algunos de ellos penalizan su negación, como Francia, por ejemplo. Y si Turquía no lo admite verá muy difícil su ingreso a formar parte de la Unión Europea, como ya lo advirtió el Parlamento Europeo.

 


ES NECESARIO TRABAJAR CON VISIÓN DE FUTURO
Universidades: formando educadores
José Antonio Arévalo
Catedrático UNFV

Ahora que el gobierno del presidente García ha decidido transformar el sistema educativo nacional, bien vale la ocasión para agregar una propuesta que seguro tendrá la acogida de todos los que apuntamos hacia la misma dirección: la sugerencia radica en demandar el concurso de las universidades del país para que asuman un papel preponderante, con visión de futuro, en su normativa curricular, como lo es la formación y capacitación permanentes de los docentes.

En ese contexto, el planteamiento va de la mano con el anuncio de las autoridades educativas de poner en marcha el denominado Programa Nacional de Capacitación Docente, el que, a nuestro modesto entender, debería estar a cargo de las universidades que reúnan todos los requisitos necesarios para llevar adelante esta ardua tarea en pro de la enseñanza nacional. El programa, anunciado por el portafolio de Educación, según expresiones del ministro Chang se iniciará a fines de abril.

Lo positivo de todo esto es que por primera vez un gobierno toma con mucha seriedad la problemática educativa, tan compleja y delicada, de nuestro país; una muestra de lo que decimos está en la participación que tendrá la Asamblea Nacional de Rectores en la selección de aquellas universidades públicas y privadas que ofrezcan las mejores condiciones para la capacitación de los maestros.

En las circunstancias actuales es saludable la determinación gubernamental para poner en marcha lo antes posible el Programa Nacional de Capacitación Docente, y mejor aún que el proceso lo conduzcan las universidades de todo el país, claro está, partiendo del currículo que el sector Educación tiene que preparar.

Para culminar, precisaremos que con la reciente evaluación a los maestros se coloca la primera piedra del objetivo central, que es mejorar la enseñanza en las instituciones educativas públicas. Este trabajo ha permitido conocer las necesidades de capacitación para los docentes de educación básica regular.

 


AVANCES TÉCNICOS PARA COMBATIRlos
Firmas y documentos falsos
César Benavides Cavero
Presidente del Instituto Peruano de Criminalística y Pericias

Los ciudadanos se preguntan: ¿cómo se puede saber si un documento es falso o verdadero? La ciencia que puede definir la veracidad de una firma y un documento es la documentología. Hasta hace pocos años era conocida como grafología y después como grafotecnia, cuando se sabe que ambas son ciencias autónomas y con objetivos distintos, de tal manera que todas aquellas disciplinas que parten del radical “grafo” fueron subsumidas por la ciencia documentológica, también conocida como documentoscopía.

La grafología es la disciplina que, mediante el análisis de las grafías, permite determinar algunos aspectos psicológicos del autor; y la grafotecnia fue el origen del estudio de las “grafías” mediante diversas técnicas empleadas para verificar su autenticidad o determinar la autoría de las escrituras.

Sin embargo, el documento es el objeto material que contiene las expresiones, las creaciones y las exteriorizaciones del ser humano, para identificarlo e inmortalizarlo. Con el avance de las ciencias periciales, se considera al documento y no a las grafías como la expresión directa y verdadera del autor de la escritura; por tal motivo, históricamente, la naturaleza gráfica del hombre encuentra su razón de ser en el documento y no en las grafías.

La documentología tiene raíces históricas que se encuentran envueltas en una parafernalia oscurantista. A partir de la fotografía y su difusión masiva en el presente siglo, se encuentran algunas características del grafismo que anteriormente no habían sido tomadas en cuenta. Sin embargo, desde hace algún tiempo existieron procedimientos tendientes a verificar la falsedad de los documentos o determinar la autoría de los mismos.

En el derecho romano se dicta la primera norma referente a las falsificaciones, la Ley Cornelis de Falsis; y durante la Edad Media, algunos países dictaron normas sobre falsificaciones. El investigador francés Champollion hace mención al fraude más antiguo en la historia de las falsificaciones: el que realizaron los reyes en los jeroglíficos murales de Egipto, sustituyéndose en el lugar de los victoriosos, no a fin de equilibrar, sino de eliminar sus derrotas anteriores, y de esta manera la posteridad no se entere de sus malos resultados. En la obra Advis Pour Juger les Inscriptions, su autor, Francis Remelle, demuestra la forma de descubrir las falsificaciones, mas no la manera de falsificar, situación que la parametró, toda vez que en la importante relación causa-efecto resulta imprescindible para entender mejor la disciplina.

Con posterioridad, en 1665, Jacques Ravenneau expuso, en su obra Tratado de inscripciones falsas, los procesos de falsificación y las modernas técnicas para su examen: su mérito fue que juzgaba a los falsarios más adelantados que los peritos, llegando incluso a convertirse en un gran falsificador, en la creencia de que nadie tendría la capacidad de atraparlo; irónicamente, fue descubierto por sus propios alumnos. La soberbia del conocimiento le jugó esta mala pasada.

Tenemos también el famoso “caso Dreyfus”, en que condenaron al inocente capitán del Ejército francés Alfred Dreyfus por delito de traición, debido a unas escrituras aparecidas en la embajada alemana en París, y que absolvieron al verdadero traidor el comandante Esterhazy; lo que dio motivo a la importante obra de Emile Zola.

En nuestro medio, las ciencias periciales están en un proceso embrionario fáctico, demostrando su notable atraso en la denominación de grafotecnia, para identificar los trabajos documentológicos que los expertos realizan a fin de ilustrar a la justicia y que los magistrados requieren para dictar sentencias más justas; y como lo afirmara el maestro Diez Picasso: “Los jueces ya no serán más magistrados de leyes, sino se convertirán en jueces tecnológicos.”

Los jueces ya no serán más magistrados de leyes, sino se convertirán en jueces tecnológicos.

 


El trigo y la paja
César Arias Q. Editor de Opinión
carias@editoraperu.com.pe

Confieso que me molestó el que se cuestionara a los comandos que liberaron a los rehenes de la residencia del embajador de Japón, y recuerdo haber referido –en el último libro que escribí auspiciado por la fundación Ebert– que si se cumplía la pretensión de algunos letrados de enjuiciar a los militares que participaron en esa acción victoriosa, ello afectaría gravemente la moral de las FF AA, y si se presentaba en el futuro otro caso de este tipo, los militares tendrían razones para decir que sean los abogados quienes liberen a los rehenes.

La experiencia internacional de no pocos países democráticos enfrentados a circunstancias de esta clase ha concluido con la muerte de la mayor parte de los terroristas implicados.

El sentido común dicta que los comandos deben pensar en sus vidas y en las de los rehenes; por tanto, carece de sentido que –en una situación de gran rapidez y violencia– los comandos deban pensar en salvar las vidas de los terroristas a riesgo de hacer peligrar las de los rehenes y las de ellos mismos.

Esto ha sido visible en operativos victoriosos efectuados por FF AA de naciones democráticas como Gran Bretaña, Alemania e Israel. Sin embargo, algo muy diferente es que luego de los hechos se decida asesinar a quienes se rindieron. El ver en televisión un resumen del libro publicado por un conocido periodista –a quien conozco y no es santo de mi devoción–, me permite hacer unas breves reflexiones, comprometiéndome a escribir nuevamente de este asunto tras leer la obra.

Si se comprobara que hubo ejecuciones extrajudiciales y que éstas no fueron efectuadas por los comandos, sino por un grupo especial que respondía al ex asesor Vladimiro Montesinos, y, naturalmente, contaba con el respaldo del gobernante autoritario de entonces y hoy extraditable Alberto Fujimori; si esto fuera probado, desde mi punto de vista las cosas no sólo estarían claras, sino se habría separado el trigo de la paja.

En efecto, los comandos, tal como lo pensamos la mayoría de los peruanos, actuaron con arrojo y heroísmo, por lo que merecen la gratitud de la ciudadanía. Debemos esperar que se conozca también toda la historia del operativo, para terminar con las versiones absurdas como aquella de que el hijo engreído del dictador fue el principal estratega y prestó su telescopio para garantizar el éxito.

Además, si hubo algunas (probablemente muy pocas) ejecuciones extrajudiciales y éstas fueron llevadas a cabo por personal que respondía directamente a la cúpula del régimen autoritario, ello no sólo ayuda a conocer la verdad histórica y salvar el honor de nuestras FF AA, sino que permite brindar un argumento más a quienes promueven el proceso del hoy extraditable ex gobernante.

Lo que me pareció lamentable es que, por razones que hasta hoy no puedo entender, los comandos se mantuvieran callados hasta que apareció publicada la versión.

Es necesario conocer la verdadera historia de ‘Chavín de Huántar.

 

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