Refuerzo a la seguridad
En la actualidad, la sociedad peruana vive una etapa de crecimiento económico, lo cual significa que se incrementa la riqueza en forma paulatina, pero constante; a esta realidad objetiva debemos añadir que, a partir de esa situación de bonanza económica, el Estado dispone de más dinero en la caja fiscal, lo que le posibilitará incurrir en mayores gastos.
Sabemos que sería imprudente elevar de modo excesivo los gastos del Estado con el otorgamiento de aumentos en los salarios de los trabajadores públicos o con subsidios indiscriminados. Hoy, lo que nos permite una cierta bonanza fiscal debe invertirse con prudencia.
Una subida presupuestal, muy necesaria y que el pueblo reclama y los inversionistas exigen, es un mayor gasto para otorgar una más alta seguridad al pueblo peruano; en ese sentido, la ampliación de plazas para los futuros integrantes de la PNP y el desembolso en nuevos vehículos policiales constituyen parte del necesario refuerzo de la seguridad ciudadana.
Este esfuerzo ha de complementarse necesariamente con la organización de la ciudadanía para proteger su propia seguridad –en coordinación con la PNP–; la mayor tecnificación de nuestra Policía y los avances en la reforma del sistema de justicia, a fin de lograr que se apliquen sanciones enérgicas en tiempo breve a los acusados por delitos comunes.
Si conseguimos hacer retroceder a la violencia delictiva, ello redundará en beneficios económicos para el pueblo peruano, dado que una mayor seguridad ciudadana permite el acrecentamiento de la actividad económica, nuevas inversiones y confianza en el país, repercutiendo en la aceleración del auge, con los previsibles resultados benéficos para la ciudadanía, en especial para los más pobres.
Es necesario que el Estado invierta más en protegernos del delito.
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