POTENCIALIDADES DE NUESTRO CRECIMIENTO
Posibilidades de desarrollo acelerado
Hernán Ricardo Briceño Ávalos
Economista.
Docente universitario UNFV
Son muchas las propuestas de políticas públicas destinadas a incentivar el crecimiento económico en el país como un medio para lograr la reducción de la pobreza y el bienestar generalizado de la sociedad peruana; son hechas a partir de números estudios comparativos entre diversos países –desarrollados, en vías de desarrollo y subdesarrollados–, y de sus evoluciones a lo largo del tiempo. Entre las propuestas están la histórica eliminación de la inflación, equilibrio y sostenibilidad de las cuentas fiscales y externas, mejoras en la aplicación y calidad del gasto público y mayor eficiencia en la recaudación tributaria, eliminación de sobreendeudamientos e insolvencias de pago, mayor ahorro privado (familias y empresas) y del Gobierno, etcétera.
Sin embargo, además de las recomendaciones referidas al mejoramiento de la calidad en la educación, el impulso tecnológico y la masificación en el uso de tecnologías de información y comunicación (TIC) para también promover el crecimiento, existen hasta tres conjuntos de variables muy poco tomadas en cuenta a la hora de hacer recomendaciones:
(i) Infraestructura de servicios públicos básicos, tales como transporte (carreteras, puertos, aeropuertos), comunicaciones (telecomunicaciones, Internet o banda ancha, radiodifusión, postales), sanitarios, de electrificación, para mejorar la conectividad, logísticos y de competitividad de las empresas (y las familias). Dados los elevados costos que implica su construcción y mantenimiento, y la imposibilidad de que el Estado invierta, se requieren de reglas de juego claras, eliminación de engorrosos y largos trámites –y formularios– burocráticos, su agilización y desregulación, etcétera, para promover la inversión privada en dicho sector.
(ii) Aspectos institucionales y administrativos como contar con un poder judicial más eficiente, organismos reguladores más autónomos respecto al mencionado poder, y lejos de influencias políticas, gobiernos –Central (ministerios e instituciones gubernamentales), regionales, locales o municipales–, con gestiones menos engorrosas, más creíbles y reglas de juego claras, independientes, con mayor empowerment y adecuada accountability (información pública de sus actividades y responsabilidades), normatividades para promover e incentivar la inversión y generación de empleos más previsibles, alejadas de discrecionalidades, derechos de propiedad –intelectuales y de bienes físicos– bien definidos, entre otros.
(iii) Apertura internacional del mercado de capitales y del mercado de bienes y servicios, la mundialización de nuestras empresas y de la fuerza laboral, como parte del proceso de globalización. Esto permitirá una mayor variación de mercados para nuestros bienes y servicios exportables, diversificar y acrecentar los fondos de capitales para el financiamiento de nuestras inversiones, pudiendo tener incluso costos más baratos para el país; asimismo, aprender de los productores y las empresas extranjeras (tecnologías de producción, gestión logística y administrativa, etcétera).
Aunque la percepción de avance en dichos grupos de variables puede ser diferente entre los peruanos, se visualizaría una cierta lentitud, sobre todo en el segundo conjunto, pues se necesita avanzar de la mano en todos los frentes, dada su importancia para el crecimiento económico y la generación de puestos de trabajo. Seguramente, en los próximos meses observaremos señales positivas, más claras y contundentes, en el manejo de los diversos grupos; para incluso poder crecer por encima del 7.3 por ciento del primer trimestre y cerrar 2007 con alrededor de un 8 por ciento.
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