Provincianos
de América
César Arias Q. Editor de Opinión
carias@editoraperu.com.pe
Siempre he considerado que nuestra cultura peruana tiende al provincianismo, es decir, se siente encerrada en sí misma y es incapaz de abrirse a las realidades del exterior. Algo similar ocurre, por ejemplo, con los norteamericanos. Sin embargo, creo que cuando se trata de un país con la fuerza económica, política y militar de Estados Unidos tiene algún sentido esa especie de egoísmo de gran potencia que, en cambio, resulta imperdonable en un país dependiente del exterior y en plena etapa de globalización.
Para mí resultó ilustrativa la cobertura de un acontecimiento político tan significativo como la segunda vuelta en las elecciones francesas, en que dos visiones del mundo se enfrentaban en una batalla ideológica y política decisiva, y una mujer lideraba a las fuerzas progresistas.
Cuando el candidato vencedor daba su discurso de victoria, encontré una transmisión en directo –como es lógico– en un canal francés, y lo propio hicieron la BBC y la TV española; en cambio no pude ver nada similar en los canales de este continente, ni siquiera la CNN, que sólo mostró un letrero –bajo las imágenes– en el que se anunciaba el nombre del vencedor. Las trasmisiones de la CNN estaban centradas en cuestiones de Estados Unidos de absoluta menor cuantía.
En los canales de América Latina no hallé ninguna cobertura amplia que fuera coherente con la importancia de ese proceso electoral (un caso especial, la excepción que confirma la regla, fue un canal chileno).
En cambio, pude apreciar una amplia cobertura a una información pintoresca y divertida pero, intrascendente: el desnudo masivo de decenas de personas en México, para efectuar unas tomas fotográficas. En suma, lo superficial es lo que parece predominar sobre aquello que, por ser significativo, tiene una influencia real en las vidas de las personas.
Esto me llevó a recordar lo que escribió Giovanni Sartori acerca de la televisión; para el autor italiano, ésta es un medio concebido para entretener y no para transmitir información ni para la reflexión o el análisis. En la televisión, tal como lo decía un canal peruano al iniciar su noticiario central, lo que domina es: “el espectáculo de la noticia”, y ello constituye una característica central de este medio.
Entonces, al provincianismo cultural de buena parte de los países de este continente se suma el carácter especial de la televisión que, por su naturaleza, tiende a dar primacía a lo superficial y a todo aquello que pueda impactar a los televidentes, es decir, predomina lo emocional sobre la razón.
En verdad, juzgo importante que se dé énfasis a lo realmente significativo y no a cuestiones que pueden impactar de modo momentáneo, pero que, al poco tiempo, son ignoradas. Un caso paradigmático es el de Monica Lewinsky, que ocupó tanto tiempo y gastó tanta tinta para al final diluirse como pompa de jabón.
Es importante aprender a ver lo realmente trascendente.
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