Diálogo necesario
Si deseamos avanzar en la ruta de nuestra adaptación al mundo globalizado es necesario continuar en la búsqueda de acuerdos que nos permitan conquistar los grandes mercados, a fin de dinamizar nuestras exportaciones. El TLC con Estados Unidos es un paso muy importante como lo es nuestra integración comercial con las naciones del Viejo Continente. En este último caso, la Unión Europea (UE) desea negociar no con un país a nivel individual, sino busca que el conjunto de Estados que forman la Comunidad Andina de Naciones (CAN) acuerde con la UE un tratado de esta naturaleza.
En principio, una tratativa semejante nos conviene si tenemos la suficiente perspicacia como para ver las cosas con una perspectiva de mediano y largo plazo, dado que, por encima de las dificultades que pudiera tener nuestro proceso de fusión en esta coyuntura, hemos de aprender a observar las cosas con criterio de largo plazo, En este sentido, tenemos claro que el porvenir de América del Sur es la unificación, y ello pasa por la maduración de los procesos subregionales de unión.
Al respecto, resulta importante destacar el proceso mediante el cual la CAN se aproxima a la Unión Europea en busca de una integración comercial. De esa manera, nuestros países accederán al gran mercado del Viejo Continente, lo cual constituirá un significativo elemento reactivador que ayudará a nuestras economías a acelerar un crecimiento sano por la vía del incremento de las exportaciones.
Frente a esta visión de mediano y largo plazo, los escollos circunstanciales tienen menos importancia objetiva. El percibir esa distinción es lo que marca la diferencia entre los estadistas y los políticos con una óptica limitada. En consecuencia es fundamental comprender dónde se encuentran los asuntos realmente significativos y trascendentes.
La integración comercial de los países andinos con la UE debe ser una prioridad.
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