Biometría y eficiencia La modernidad les exige a las sociedades implementar sus equipos de seguridad, y una de las características que engrandece a la tecnología es la polifuncionalidad, la misma que distingue el mundo de las computadoras, en donde cualquier usuario puede recurrir al mismo equipo con fines y aplicaciones diversos y hasta disímiles.
Archivo, historia e himno Los himnos ayudan a cultivar la consonancia de la razón de ser de las instituciones. Los himnos y la música digna tienen el poder de nutrir el alma y regocijar los corazones.
Después de 146 años de vida institucional, el 17 de mayo en el auditorio Raúl Porras Barrenechea fue presentado el himno al Archivo General de la Nación, como reconocimiento ciudadano a la trayectoria de este noble ente del Estado.
SAT versus Tribunal Fiscal De acuerdo con lo establecido en el artículo 155 del Texto Único Ordenado del Código Tributario, aprobado por DS Nº 135-99-EF, los usuarios pueden presentar una “queja” en contra de la administración cuando existan actuaciones o procedimientos de ésta que infrinjan lo dispuesto en el citado cuerpo legal. Asimismo, el artículo 38º de la Ley Nº 26979, de Ejecución Coactiva, modificada por la Ley Nº 28165, precisa que los usuarios podrán interponer “recursos de queja” ante el Tribunal Fiscal contra las actuaciones o los procedimientos del ejecutor o auxiliar coactivo que los afecten directamente e infrinjan el procedimiento para obligaciones tributarias, teniendo el tribunal la facultad de ordenar la suspensión del procedimiento o de dictar medidas cautelares.
“Arte degenerado” En julio de 1937, el Gobierno alemán de entonces –es decir, el régimen totalitario de Hitler– organizó en Munich una exposición de “arte degenerado”, y para juntar las 650 obras que se presentaron allí se dispuso que agentes de una comisión especial, nombrada por la Cámara de la Cultura del Reich, las confiscara de cualquier museo. El objetivo de esta exhibición era mostrarle al pueblo que el tipo de arte imperante durante la democrática República de Weimar era un conjunto de manifestaciones patológicas, carentes de sentido y casi todas incomprensibles; a todos estos defectos se añadió que los inspiradores de la mayor parte del “arte degenerado” eran –cómo no– los judíos.