Desarrollo y salarios
A partir del mensaje presidencial de Fiestas Patrias, el tema de la mejor distribución de los frutos del crecimiento marca el debate nacional. La economía crece de modo cada vez más acelerado; por tanto, cada año el país ve incrementar su riqueza, lo cual, a su vez, significa que existen más bienes y servicios a disposición de nuestra sociedad.
El problema universal en situaciones históricas de este tipo –pero que adquiere un nivel especialmente preocupante en nuestro país– es que la nueva riqueza no suele distribuirse de modo equitativo, sino que, por el contrario, el dinamismo de la economía suele generar distancias aún mayores entre ricos y pobres.
En efecto, la sociedad peruana, en buena medida debido a sus diferencias étnicas y culturales, y a la herencia colonial de una sociedad estratificada en castas raciales, tiene niveles de injusticia aun mayores que el promedio de la región; por tanto, resulta de una urgencia muy grande enfrentar el problema del reparto arbitrario de los frutos del crecimiento.
Se trata, entonces, de hallar el modo de incorporar al pacto social a los excluidos: campesinos pobres minifundistas; subempleados urbanos, carentes de derechos laborales; desocupados y pobres extremos. Sólo si buscamos insertarlos podremos colocar cimientos sólidos en el edificio social que construimos a partir del dinamismo económico actual.
En este sentido, son dignas de ser acogidas las sugerencias de quienes destacaron la importancia de la mejor distribución de la riqueza. Finalmente, es importante analizar las experiencias exitosas de sectores pobres introducidos exitosamente en el proceso mundial de globalización.
Es esencial enfrentar el problema de las excesivas desigualdades sociales existentes en nuestro país.
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