Reservado. Los Cavenecia impulsan cocina entraÑable en su restaurante que trabaja a puerta cerrada
Sazón de la casa
Chef Sebastián Cavenecia sorprende en su taller de cocina.
Desfile de platos será una fiesta en la mesa si el comensal es indeciso.
Cecilia fernandez Sívori
mfernandez@editoraperu.com.pe
Si alguien pregunta qué tal la fachada del restaurante Los Cavenecia, tal vez se confundiría con un hogar dulce hogar, donde precisamente a puerta cerrada y por dentro se cocinan no sólo las ideas de su chef volcadas a platos de sabor indescriptible, sino de sabores que finamente preparados nos arrojan una carta lúdica que resume muy bien el concepto con el que fue creado.
Ricardo Cavenecia es el perfecto anfitrión que recibe a quienes tocan la puerta de la calle Andrea del Sarto, a espaldas del hospital Neoplásicas, él sin duda los recibirá y recomendará los platos de siempre, los del día y las innovaciones que su hijo y a la sazón chef del restaurante Los Cavenecia prepara con discreción en su cocina; sin los aspavientos de los que hoy saturan el mercado.
Será por eso que sus comensales lo llaman, más que restaurante o punto de moda, un verdadero taller consagrado a la cocina. “Nosotros trabajamos la cocina, y si nos parece justo que si hay que calificar nuestro espacio, se titule taller de cocina.
Nos esmeramos en este aspecto, porque somos conscientes de que en nuestro país lo que mejor se hace es comer, la gente conoce y el paladar peruano está a un nivel muy alto; gracias a la variedad a la que estamos benditamente expuestos; eso nos impulsa a trabajar en platos y recetas e innovar de manera diferente, siempre respetando los orígenes de nuestra culinaria, nos dicen padre e hijo, quienes guardan para sí el placer de un comensal satisfecho y agradecido por lo ofrecido con calidez y esmero.
Elegir la comida en este punto gastronómico nunca va resultará problema. Este restaurante está blindado a prueba de comensales indecisos, de aquellos que no se deciden después de revisar la carta de pies a cabeza; es allí cuando el anfitrión don Ricardo o su hijo, el chef Sebastián, propone el desfile gastronómico.
Esto es una suerte de tránsito culinario por entradas frías o calientes y diversos platos de fondo a criterio del chef, que siempre tiene la razón en lo que a sazón se refiere.
Así pasan por la mesa tiraditos que no encontrará en otros lugares, los locos de la casa, caracoles suaves, navajas y pulpitos, entre tantos otros. Muchos se detienen en el tacu flacu, fruto de la inventiva del chef, que gusta mucho a los comensales.
Para quienes gustan de exigir las exquisiteces que nos ofrece la vida, pueden tener a su disposición langostas, ostras, erizos, percebes, almejas y conchas negras; pero eso sí, tome la precaución de avisar con tiempo; no vaya a ser que el mar le haga una mala jugarreta y no encuentre lo que a su paladar le provoca.
Si tenemos que calificar nuestro espacio, lo definiríamos como un taller de cocina en donde convergen sabores, aromas y mucha pasión. Nuestro objetivo es potenciar nuestra culinaria.
Secreto del éxito
Sin embargo, la incógnita de cómo puede obtener éxito un restaurante a puerta cerrada, sin mayor ostentación en tiempos de marketeo, pues los Cavenecia responden: “La gente viene por la cocina. Lo que algunos llaman de ‘autoría’. Si además el lugar es agradable; y bueno, en la atención nos esmeramos.”
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