La reconstrucción es tarea de todos
Conforme pasan los días y la solidaridad nacional e internacional ha hecho sentir su presencia entre nuestros hermanos damnificados, cabe resaltar que ahora lo importante es entender que la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del pasado miércoles será una misión a cumplirse en el mediano plazo. Tarea esta última que deberá ser asumida por todos los peruanos, sin distinción de credos o ideologías.
Y es que, como bien advirtió ayer in situ el especialista Germán Villegas, toda la cooperación internacional a la que podemos aspirar para la reconstrucción de Pisco y demás zonas dañadas apenas podría llegar al 1 por ciento del total requerido, tal y como les ocurrió a los colombianos con la reedificación de Armenia, tras el violento sismo que golpeó a esa ciudad en 1999 y que dejó como saldo más de cinco mil muertos.
De ahí que la visita del presidente colombiano, Álvaro Uribe, quien arribó a nuestro país junto a una comitiva de ministros y especialistas, adquiera especial relevancia no sólo en el plano fraternal y por los lazos de sentimientos comunes que unen al Perú con Colombia, sino por la particular implicancia en el plano técnico y profesional.
Uribe, quien al igual que otros dignatarios y políticos del mundo han destacado el liderazgo del Jefe del Estado, Alan García, en estas horas tan amargas que nos han tocado vivir, ha sido enfático en expresar que deben abrirse paso el optimismo y la fe que tenemos para saber salir adelante. Pero sobre todo la unidad de los peruanos en torno a la magna tarea de reconstruir de sus escombros una ciudad tan emblemática como Pisco.
Por lo pronto, el Presidente ya anunció que propondrá al Consejo de Ministros la creación de un organismo autónomo, el mismo que deberá estar encabezado, según palabras del doctor García, por una persona intachable, de enorme capacidad de trabajo y decisión.
Otro hecho destacable, y oportuno en estos momentos de crisis, es lo referido por el propio Jefe del Estado, quien de manera enfática ha desvirtuado que el Gobierno vaya a aplicar algún impuesto de solidaridad, pues ello implicaría romper las reglas de juego en momentos en que los agentes económicos han recuperado la confianza y credibilidad en el Perú.
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