NN UU y la papa
La decisión de Naciones Unidas al proclamar a 2008 como Año Internacional de la Papa es un acontecimiento que debe hacernos reflexionar. En primer lugar, plantear que dicho tubérculo desempeña un papel importante en la lucha por erradicar la pobreza, sirviendo como base para elevar el nivel alimenticio de los sectores de menores ingresos, nos debe llenar de orgullo.
La razón de la satisfacción que debemos sentir los peruanos se centra en que la papa es un vegetal cultivado y trabajado durante siglos en los Andes, y, fundamentalmente, en zonas que hoy forman parte de nuestro país. Tras la conquista, el tubérculo llegó a territorios del Viejo Continente y allí comenzó a difundirse a naciones como Polonia, Rusia y Alemania; y, más adelante, China e India se convirtieron en grandes productoras de papa.
Por otro lado, la importancia internacional de este producto de origen peruano abre nuevas posibilidades para su exportación al mercado mundial. En el Perú existen cerca de tres mil variedades de papa; no obstante, sólo una docena de ellas se exporta al mercado mundial. A partir de estos hechos es que debemos dar énfasis a la producción del tubérculo, con miras a impulsar su venta al exterior.
Una política de este tipo tendría un efecto social muy positivo, ya que la mayor parte de los productores de papa son campesinos de los Andes que viven en zonas altas y sobrepasan el número de 600 mil. Estimular un incremento de la producción con fines de exportación –por lo menos de parte de ese producto envasado y elaborado–, significaría un enorme paso hacia el progreso para campesinos que en la actualidad viven en medio del abandono y la pobreza.
El Estado, a través del crédito, las obras de infraestructura y el incentivo a los inversionistas privados, puede generar las condiciones para que se inicie un despegue en las regiones andinas. Como se aprecia, es posible que ciudadanos muy pobres puedan incorporarse al mundo globalizado y utilizar ello como palanca para empezar un proceso lento, pero constante, de superación de la pobreza.
Por último, creemos –como lo refirió el ministro de Agricultura– que hay que generar una conciencia mundial con el objetivo de promover y proteger este producto andino.
Para el Perú se abren nuevas oportunidades con esta decisión de NN UU.
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