BALANCE. TRABAJO CENSAL, preparado por el instituto nacional de estadÍstica e informÁtica, ConcluyÓ CON ÉXITO
Fotografía instantánea
En 10 horas, un ejército de empadronadores recogió valiosa información. Pequeños impasses no afectaron el proceso que se ajustó a lo previsto.
La orden de inamovilidad no dejó de ser más que una anécdota para la población, que en los días previos al censo habló de su legitimidad, citó el derecho constitucional que le asistía para movilizarse; pero que, después de mucho aspaviento, cumplió con este deber cívico, como tantas otras veces lo ha hecho el pueblo peruano.
La medida, que busca hacer una fotografía social del país; es decir, conocer cuántos somos, qué requerimos y a partir de allí diseñar políticas sociales mejor direccionadas, se cumplió de la mejor manera.
El reniego inicial cedió al entusiasmo y eso se reflejó el sábado, cuando miles de personas atestaron los centros comerciales para adquirir todo aquello que les permitiera pasar un día con la familia completa.
Desde muy temprano, cuadrillas de empadronadores se desplazaron por calles y avenidas, irrumpieron por cerros, solares y edificios en busca de la información que dará soporte al XI Censo Nacional de Población y VI de Vivienda en todo el territorio. Fueron 10 horas de intenso trabajo, de sinceramientos puntuales, que una vez registrados, dieron paso a la recuperación del ritmo habitual del país, a la dinámica del domingo.
Salvo en el anexo Jicamarca –vecino a San Juan de Lurigancho, donde sus autoridades rechazaron el material censal porque en éste se les consignaba como parte de ese distrito; y en Ponto, Huari, donde los pobladores no quisieron interrumpir su fiesta patronal, la consulta fue cabal. (GVV)
Entre las 8.00 y las 18.00 horas, el Perú se paralizó, pues entendió la importancia de contar con un instrumental censal que permita tomar mejores decisiones al Gobierno.
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