Estudiantes de 31 escuelas reciben ración alimenticia enriquecida
A la par, se realiza el mejoramiento de infraestructura educativa
PERCY BUENDÍA QUIJANDRÍA
pbuendia@editoraperu.com.pe
Desde hace siete años, la ONG Solaris emprende en la capital de Lambayeque, y otras ciudades del país, su programa Complemento Alimentario Escolar (CAE), que tiene como objetivo ayudar al niño a que reponga la energía que gasta en sus diarias actividades académicas. Un total de 19 mil 970 alumnos de primaria, de 6 a 11-12 años, pertenecientes a 31 escuelas de Chiclayo, se beneficia con una diaria ración consistente en 250cc de un enriquecido lácteo y un pan también enriquecido, de 70 gramos, que cubre el 30 por ciento de energías y el 100 por ciento de micronutrientes que necesita el niño. El coordinador del Territorio de Acción Solidaria (Terras) de Chiclayo, Napoleón Castro de Cavalcanti, explica que este apoyo alimentario brindado a los educandos lambayecanos es una conjunción de esfuerzos en la que no sólo participan los miembros de su ONG, sino también los profesores y padres de familia.
“Cada escuela cuenta con un comité CAE, integrado por el director, un representante de los maestros y otro de los padres de familia, encargado de la gestión operativa, de preparación de las raciones que se brindan a los escolares, etcétera. Estos grupos son capacitados por Solaris.”
En forma adicional, refiere, existe personal de respaldo integrado por las manipuladoras de alimentos, quienes se encargan de preparar las raciones y cuya cantidad depende del tamaño del colegio y el número de alumnos.
Los niños beneficiados, que reciben sus alimentos antes del recreo, pertenecen a colegios que se ubican en los distritos del Cercado de Chiclayo, José Leonardo Ortiz, La Victoria y Pomalca, dice Castro de Cavalcanti.
Procedimientos
Pero, ojo, los pequeños deben también cumplir ciertos requisitos y así, disciplinadamente, antes de ingerir sus raciones pasan por los lavaderos o utilizan baldes y jarras con agua y jabón para asearse las manos.
Ellos cumplen presurosos esta rutina, pues las mamás ya se trasladaron hasta las aulas transportando los baldes con el lácteo, las tazas, los platos y el pan enriquecido. En cuestión de minutos se disponen a servir, el hambre no espera.
Antes de tomar su desayuno, elevan una plegaria. En el colegio Micaela Bastidas, del distrito José Leonardo Ortiz, son 757 los alumnos que se favorecen con este alimento que, para muchos, es el primero del día.
Esta cultura es la que, precisamente, buscan desterrar los representantes de Solaris, pues la ración –explica Castro de Cavalcanti– es un complemento nutricional y se les dice a los padres de familia que es su obligación mandar a los niños al colegio ya desayunados.
Panadería
Para llevar el pan a los pequeños, el Terras Chiclayo de Solaris cuenta con panadería propia, en la que se prepara el alimento tras un minucioso proceso en que participan dos nutricionistas y seis panaderos, bajo la supervisión de un responsable.
Mil 80 panes se sacan tras cada horneada de 15 minutos a 180 grados celsius. Cada pan pesa 70 gramos cocido, pero es metido al horno con 80 gramos de peso masa. Después se embolsan en paquetes de 60 unidades. Hay que recordar que son 19 mil 790 raciones diarias, pues 19 mil 790 niños las aguardan.
Aulas y mobiliario
En zonas urbano-marginales de Arequipa, Chiclayo y Trujillo, al igual que en Cusco (Urcos, Sicuani y Paruro), Puno (Acora, Ayaviri y Yunguyo) y Apurímac (San Gerónimo), la ONG Solaris emprende también diversos programas sociales y de infraestructura.
Por ejemplo, en el colegio César Vallejo, de la capital de Lambayeque, entregó seis aulas rehabilitadas para beneficio de sus 977 alumnos de primaria y secundaria. Además, donó mobiliario escolar consistente en 22 pupitres con sus respectivas sillas, para los docentes. Se incluyen mesas y sillas para los alumnos. Otra ceremonia similar se efectuó en la escuela Micaela Bastidas Nº 1097, donde Solaris entregó cuatro aulas con capacidad para 40-50 alumnos, diseñadas con mayor iluminación y ventilación, pisos cerámicos y pizarras para escritura con tizas y plumones. Ahí estudian mil 400 jóvenes. |