TÉCNICA. OCHO COMUNIDADES HUANCAVELICANAS MEJORAN SEMBRÍOS CON EL RIEGO POR ASPERSIÓN
Reino del agua
Agricultores ahora ya no esperan la lluvia para irrigar sus cultivos.
Sistema les permitió aumentar su productividad en 300 por ciento.
Susana Mendoza Sheen
smendoza@editoraperu.com.pe
Tiene nombre de un reino: Acraquia. Este distrito ubicado a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar se convertirá pronto en uno, pues ocho de sus comunidades mejoraron su productividad en 300 por ciento al transformar su cultura de riego. Desde hace un año, incorporaron la técnica de aspersión a su vida cotidiana.
Gracias a ésta, nunca más esperarán la lluvia. Hoy, el color de sus pastos es verde todo el año, las vacas producen leche día a día, las familias realizan cuatro engordes al año y tienen un huerto con variedad de hortalizas.
Y es que el riego por aspersión consiste en el uso óptimo de pequeñas fuentes de agua que producen los manantiales, puquiales (ojos de agua), aguas de filtración, acequias, canales y bofedales que son almacenadas en reservorios. Ahora, las 600 familias de Acraquia piensan en el progreso como nunca antes.
El presidente de la comunidad Centro Unión (antes Llamakancha), la tierra de la maca, Esaías Alfonso Poma, comenta entusiasmado que desde que empezaron a usar esta nueva técnica, a finales de mayo, se dieron cuenta de lo importante que es buscar el agua y guardarla. Antes sufrían por llevarla a sus tierras porque lo hacían por inundación “pero por el camino se quedaba”, explica.
Después de cinco meses ya no desperdician el agua, tienen los pastos de gramíneas y leguminosas instalados que utilizan para alimentar a sus cuyes y vacas. Han aumentado el número de ellas, y sus hijos consumen más leche. Su alegría se dibuja en una sonrisa.
“Ahora pensamos en algo mejor, antes estábamos estancados, tranquilos con lo que teníamos. Nuestros deseos han cambiado, ahora la gente piensa con ambición.”
Antecedentes
Pero antes de que estos pequeños agricultores decidieran encaminar sus tierras con la diversidad de fuentes de aguas que hay en ella, la técnica de riego por aspersión se aplicó en el Cusco, donde ambiciosos campesinos, ubicados en la microcuenca de Jabon Mayo y agrupados en su federación, incursionaron en este método para ver sus cerros verdes siempre, mejorar su ganado y conservar su esperanza.
Aquellos agricultores, líderes de su comunidad, no esperaron el interés de su autoridad local y se capacitaron con un grupo de técnicos que les enseñó a manejar sus aguas, ríos, canales y puquiales. Esa voluntad de aprendizaje les cambió sus vidas. Era 1999. A partir de 2000, esos campesinos decidieron transmitir sus conocimientos a otros comuneros de Cusco, y de Huancavelica, en 2006.
Se autodenominaron: Yachachiq. El maestro, el que guía, un promotor que ayuda a sus hermanos comuneros, en este caso para elaborar sus perfiles de riego por aspersión y del aforamiento del agua.
Verde agua
En Acraquia, el riego por aspersión se inició con la ayuda de la cooperación internacional del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Valencia y FOS de Bélgica, a través del Instituto de Alternativas Agrarias del Cusco.
Gracias a la capacitación que les brindó los Yachachiq, los campesinos elaboraron sus propios perfiles de riego por aspersión y se lo presentaron al Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes).
El portafolio reconoció su creatividad innovadora, y dispuso que el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes) ejecute la instalación. El Banco Mundial financió el proyecto presupuestado en 300 mil nuevos soles.
En la comunidad de San Cristóbal, una de las beneficiadas, se invirtió 33 mil nuevos soles para desarrollar el sistema de riego en 10 hectáreas. A Eduví Méndez, de 31 años, madre de cuatro niños, le parece un sueño ver mejorado sus pastos.
El técnico proyectista de Foncodes, Pérez Hinostroza Muñoz, refiere que el sistema en esa comunidad se logró captando laderas en cada ojo de agua, ubicando una línea de aducción y construyendo reservorios nocturnos que almacenan agua en la noche durante doce horas y luego se distribuye hacia las cajas hidrantes. De éstas se obtienen los módulos de aspersores, que cumplen los requisitos de las normas internacionales, y tienen mangueras de polietileno.
“Con esta experiencia se quiere lograr por lo menos dos cosechas al año, elevar el estatus social de la comunidad y que los agricultores de la zona mejoren su calidad de vida. Los que no aplican todavía esta forma de riego tienen un ingreso promedio de 150 nuevos soles mensuales.”
Acraquia será un reino. Las potencialidades que poseen los pequeños productores despiertan y se convierten en fuente generadora de riqueza. El Estado tiene que mejorar la normatividad para que la experiencia de riego por aspersión se extienda por nuestro Ande y deje a un lado la economía de la sobrevivencia.
Las familias comuneras han mejorado su alimentación y calidad nutricional, porque incrementaron la oferta biodiversa de sus cultivos y crianzas.
Cifras
- 300,000 nuevos soles ha sido el monto de inversión.
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8 comunidades del distrito de Acraquia usaron ese fondo.
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25,000 nuevos soles correspondieron a financiar actividades de preinversión.
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275,000 nuevos soles se usaron para gastos directos de obras. La inversión en cada comunidad se hizo a partir de la cantidad de agua que tiene cada una de ellas.
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33,000 nuevos soles se invirtieron en la comunidad de San Cristóbal, que es en la que más se desembolsó, luego vienen San Antonio y Colca.
Algo más
La experiencia de riego por aspersión que se inició en la cuenca de Jabon Mayo, Cusco, recibió el premio de la FAO en octubre 2005 por Agricultura, diálogo de culturas.
Fernando Villarán, Ex ministro de Trabajo y consultor de pyme
Sistema barato
Es impresionante observar cómo en diversas zonas del país se sigue este magnífico ejemplo, y los elementos claves para explicar este éxito son: alta autoestima, apertura a las nuevas tecnologías, generosidad para compartir los conocimientos adquiridos, trabajo en equipo con la sociedad civil, gobiernos locales y la cooperación internacional. Se trata de una experiencia que no solo debe ser aplaudida y admirada, sino apoyada para que se extienda por todo el país.
Carlos Paredes, Instituto
de Alternativas Agrarias
Magnífico ejemplo
Esperamos de los gobiernos locales y las instituciones públicas una reacción proactiva de la experiencia, que las tomen y canalicen. Este sistema de riego es barato y un municipio distrital perfectamente puede destinar recursos para usar la técnica por aspersión que se le solicita. Basta que se guíen por el expediente técnico. Nuestra aspiración mayor es que estas experiencias validadas pueden convertirse en políticas de Estado, que los gobiernos incorporen esta experiencia como decisiones que se conviertan en ordenanzas, normatividades y que se traduzca en disposición de recursos, con lo cual la inversión dejaría de ser asistencialista para ser productiva.
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