Policía Nacional del Perú
Hoy la Policía Nacional del Perú (PNP) cumple diecinueve años de creación. En efecto, fue el 6 de diciembre de 1988, cuando el entonces Presidente de la República, Alan García Pérez, durante su primer mandato constitucional, promulgó la Ley N° 24949. Con ella, se reformó el artículo 277 de la Constitución de 1979 y nació esta institución tutelar de la patria.
El antecedente inmediato de la PNP está en las fuerzas policiales reconocidas por la Carta Magna de 1979. Por primera vez se les otorgó independencia y rango constitucional, habida cuenta que la Constitución de 1933 consideraba a la Policía como fuerza auxiliar. Como se sabe, para entonces, las fuerzas policiales estaban integradas por la Guardia Civil, la Policía de Investigaciones y la Guardia Republicana.
De ahí que, después de 9 años de desempeño policial de estas tres fuerzas en un accionar dispar y no muy eficaz para la sociedad, el Jefe del Estado vio la conveniencia de unificar a las tres policías en una sola institución que brindara un mejor y mayor servicio de seguridad, orden, paz y tranquilidad sociales. La exitosa y conveniente reforma constitucional fue promovida por el primer vicepresidente de la República, Luis Alberto Sánchez Sánchez, quien, con su erudita formación constitucional, se avocó a definir de manera específica y concreta la función de la PNP: “tiene por finalidad fundamental garantizar, mantener y restablecer el orden interno. Presta protección y ayuda a las personas y a la comunidad. Garantiza el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y del privado. Previene, investiga y combate la delincuencia. Vigila y controla las fronteras”.
El texto reformado del artículo 277 fue reproducido textualmente en el artículo 166 de la Constitución de 1993. Asimismo, los lineamientos constitucionales y legales discutidos en esa reforma y recogidos en la vigente Carta, constituyeron la base fundamental para aprobar la Ley Orgánica de la PNP, N° 27238, de 12 de diciembre de 1999.
En este contexto, los policías no han escatimado esfuerzo alguno para que su sagrada y noble institución cumpla con su función constitucional. Para ello, han entregado y vienen entregando su esfuerzo físico, intelectual, moral, patriótico y hasta la propia vida por la seguridad, orden, paz, grandeza, democracia y bienestar del Perú y todos los peruanos.
Los policías no han escatimado esfuerzo alguno para que su sagrada y noble institución cumpla con su función constitucional.
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