ENTREVISTA. EMBAJADOR CRISTIAN BARROS DESTACA LOS BENEFICIOS PARA POBLACIÓN DE SU PAÍS
TLC permitieron a Chile
mejorar calidad de vida
El embajador de Chile en Lima, Cristian Barros, está convencido de que sin los acuerdos comerciales su país no hubiera alcanzado los niveles de crecimiento económico y reducción de la pobreza que ahora son envidia en todo el continente.
En la siguiente entrevista nos habla del proceso de implementación que el TLC tuvo en su país y los problemas que enfrentó, algo que debemos saber y aprender los peruanos, ahora que iniciamos nuestro propio camino con el acuerdo con Estados Unidos.
¿Por qué son importantes los tratados de libre comercio?
–Los TLC se hacen para mejorar la calidad de vida de la población, ese es el objetivo; obviamente, para eso se tiene que apuntar a los segmentos medios y bajos. Las grandes empresas no tienen necesidad de nuestra preocupación. El problema es cómo hacemos para que el pequeño exportador pueda llegar con sus productos al mercado internacional.
Chile ya cuenta con un TLC con Estados Unidos, ¿de qué manera benefició al país?
–En tres años de vigencia (el tratado se firmó en 2003) las exportaciones aumentaron en 43 por ciento, de 6 mil millones a 9 mil millones de dólares; las importaciones también crecieron, pero no en la misma proporción. En general, el comercio con Estados Unidos aumentó en 35 por ciento, lo que significa mayores fuentes de trabajo e ingresos para el país. Pero, además, la confianza que esto genera entre los inversionistas es muy importante. El empresario que pone una fábrica sabe que seguirá exportando dentro de diez años, porque el acuerdo es permanente. Es decir, los beneficios se dan, no son inmediatos, pero existen.
Aprobado el TLC con Estados Unidos, el Perú inicia ahora su etapa de implementación, ¿qué podemos aprender de la experiencia chilena?
–A no cometer los mismos errores, y ojo, no estoy dando una receta, hablo solo de nuestra experiencia. Primero, no dar por sentado que la gente entiende de sus beneficios; segunda, hay que llevarlo a todo el país, no es lo mismo trabajarlo en la capital que en las regiones. Cada región presenta un potencial, una ventaja comparativa, y hay que ver cómo encaja esto en el tratado. Tenemos que buscar a la gente para decirles: “Mire, esto es lo que usted puede hacer”.
Otra de las cosas que también se aprende es que se debe trabajar con el criterio de la asociación.
La mayoría de empresas en Chile y en el Perú son pequeñas, familiares, hay que asociarlas para que puedan colocar un producto en el mercado estadounidense, porque solas no lo pueden hacer.
Cabe indicar que cuando firmamos el TLC con Estados Unidos, ya teníamos un acuerdo con México, Canadá y la Unión Europea, pero igual aprendimos de nuestros errores.
Me imagino que hubo también sectores que se vieron afectados, ¿cómo enfrentaron esta situación?
–Inevitablemente hay sectores afectados y merecen una compensación. Nosotros ya habíamos enfrentado este tema cuando suscribimos el Mercosur y compensamos a la agricultura tradicional, que se vio perjudicada con el ingreso del trigo argentino. Eso significó un desembolso importante de recursos del Estado en perfeccionamiento, capacitación, transferencia tecnológica y sustitución de cultivo. El tema de las compensaciones es muy importante, y por lo que escucho en el Perú, lo están entendiendo bien.
Al final hay que hacer una suma y una resta, a nosotros nos ha ido bien. Con los tratados comerciales hemos mejorado la calidad de vida de la población.
¿Pero funciona eso, el TLC no deja un saldo social?
–Fíjese, le voy a contar un caso. La industria textil en Chile prácticamente desapareció con la apertura comercial unilateral, los tratados la han resurgido, pero ya no la misma industria, sino que ahora exportan trajes hechos a Estados Unidos, aprovechando la lana final, a precios 10 a 15 veces mayor del valor de la materia prima.
Hay que tener en cuenta también que los TLC activan la demanda interna; cuando se exporta, hay situaciones en que se desabastece el mercado interno, y allí están las pequeñas empresas para cubrir esa demanda. Entonces, hay una doble perspectiva, no solo puedo venderle a Estados Unidos, también puedo conquistar el mercado local.
Trabajo y medio ambiente
¿De qué manera los acuerdos comerciales favorecieron las condiciones laborales del trabajador chileno?
–Chile y Perú son países que tienen altos estándares laborales, pero, claro, a veces eso solo se queda en lo formal. Lo que cabe aquí es una fiscalización por parte del Estado, para que se respeten estos derechos, pero también los consumidores de otros países ayudan mucho, porque exigen que los productos que adquieren sean hechos cumpliendo estándares internacionales, y eso pasa por el respeto al medio ambiente y a los trabajadores.
En el tema de medio ambiente, en el Perú hay una resistencia muy fuerte de las organizaciones antimineras, ¿cómo ha mejorado esto el TLC?
–A mi juicio, uno de los efectos más importantes en mi país de los acuerdos comerciales es precisamente el mejoramiento de los estándares medioambientales. En el mundo de hoy no se puede acceder a los mercados de los países desarrollados si no se respeta el medio ambiente. Esto obliga a la producción a ajustarse a esas exigencias, entonces ya no es solo el Estado, sino también la empresa privada.