SITUACIÓN. TRATA DE PERSONAS CONSTITUYE UNO DE LOS ACTOS MÁS LACERANTES DE LA DIGNIDAD HUMANA
Esclavitud moderna
- Delincuentes emplean como fachada a falsas agencias de empleo
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Recurren a avisos de diarios o realizan trabajo de búsqueda a pie
José Cavani Ríos
Como muchos menores de edad y jóvenes en el Perú, María se vio capturada de la noche a la mañana por una red de tratantes de personas que, con falsas promesas, la llevó a un lugar lejano a prostituirse. Pero, como muy pocas, ella pudo huir dejando atrás una estela de dolor y sufrimiento.
La trata de personas constituye uno de los actos más lacerantes de la dignidad humana y la oposición más letal a los derechos humanos. Definida básicamente como la captación, transporte, el uso de fuerza o engaño u otras formas de coacción que limitan las libertades individuales básicas con fines de explotación, podemos dividirla en tres etapas igualmente delictivas: la captación, privación de la libertad y explotación.
La forma en que los tratantes suelen “reclutar” a sus víctimas es muy variable. Sin embargo, el común denominador lo constituye el aprovechamiento que ellos hacen de las esperanzas de mejorar las condiciones de vida de estas personas.
Para tal fin, emplean de fachada seudoagencias de empleo y matrimoniales, así como a los operadores de viaje. Asimismo, recurren a los avisos de periódicos o realizan un trabajo de búsqueda minucioso a pie, pues echan mano de individuos, en su mayoría mujeres, que las seducen y convencen con promesas de empleo, una nueva vida o una gran aventura.
Lo preocupante es que en esta etapa suelen conseguir hasta la aquiescencia de los padres.
Ojo, el desplazamiento puede involucrar un cruce de las fronteras del país (trata internacional) o un movimiento dentro del territorio estatal (trata interna).
En el primer caso se relaciona con el tráfico ilícito de migrantes y el accionar en este campo de las organizaciones criminales de alcance internacional que cuentan frecuentemente con la ayuda de “enlaces” nacionales.
Privación de libertad
El tratante consigue, tras la captación con engaño o coacción de la persona, la lejanía de su lugar de origen y el sometimiento de la víctima mediante maltratos físicos y psicológicos, no exento de abusos sexuales.
En este período aísla totalmente a su victima privándola de sus alimentos, cuidados médicos y hasta servicios higiénicos, iniciándola a menudo en el consumo de alcohol y drogas para efecto de crearle dependencia y asegurarse el vínculo con él.
En la etapa de explotación, la trata se desmiembra en varias modalidades, que son a su vez diferentes tipos de delitos con los cuales muchas veces se la confunde. En el caso del Perú, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) rescató que la trata interna suele tener por fines la explotación sexual, laboral, en la mendicidad, matrimonio servil, compra y venta de menores y reclutamiento forzoso.
Por otro lado, esa misma entidad señala que para el caso de la trata internacional nuestra nación es considerada como un lugar de origen, tránsito y destino, producto de la detección de casos de mujeres, niños y niñas peruanas víctimas de este delito en países europeos, asiáticos, africanos y de esta misma región, así como de menores ecuatorianas, chilenas, japonesas y dominicanas explotadas en el Perú.
Escenario
Aun cuando existen muchos factores entre los cuales se desarrolla la trata, las investigaciones de entidades que estudian este fenómeno socioeconómico criminal coinciden en que la pobreza, la corrupción, la discriminación y la tolerancia social resultan ser los componentes principales. A ellos los acompañan los vacíos legales, ausencia del Estado en determinadas zonas del país, inestabilidad política, la desigualdad de oportunidades, la criminalidad y la informalidad, entre otros.
En ese sentido, y en cumplimiento de lo estipulado en el protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional (suscrito en Palermo, Italia, en 2000) el Perú creó el Grupo de Trabajo Multisectorial Permanente contra la Trata de Personas.
Elaboró, asimismo, el sistema de registro y estadística del delito de trata de personas y afines (Reta) y estableció la Unidad de Trata de Personas en la División de Secuestros de la Policía Nacional.
Pero aún falta mucho por hacer, pues hasta el momento no existen sanciones ejemplares y disuasorias contra los tratantes que, al mismo tiempo, aseguren la protección de los sectores más vulnerables de la población y prevengan a la ciudadanía del actuar de estos grupos delincuenciales. Asimismo, no existe un sistema de servicios que rescate, rehabilite y reintegre a las víctimas.
Por otro lado, la población resulta muy tolerante a prácticas que pueden ser eslabones de la cadena de trata, como la demanda de pornografía infantil, el ejercicio de la prostitución de menores, el trabajo de niños y niñas en las calles, ladrilleras y minas, el mantenimiento de estereotipos discriminatorios.
En conclusión, sólo un trabajo coordinado del Estado en su conjunto, asociado a la cooperación internacional, puede contribuir a que esta forma de esclavitud moderna no prospere en nuestro país.
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