ENTREVISTA. constitucionalista raúl ferrero pIDE UNIDAD EN DEMANDA PERUANA ANTE CORTE DE LA HAYA
Congreso debe definir ya
reformas a la Constitución
Postergación justifica a aquellos que piden Asamblea Constituyente.
Jurista propone fortalecer el TC, que debe autorregularse
MARÍA ÁVALOS CISNEROS
mavalos@editoraperu.com.pe
Si el Parlamento Nacional continúa embalsando la reforma constitucional, lo único que hará es justificar a quienes desean el cambio mediante una Asamblea Constituyente, lo cual implicaría una arriesgada refundación de la República, advirtió el jurista Raúl Ferrero Costa, quien considera prudente una modificación a la actual Carta Magna con mesura, a fin de no perjudicar la gobernabilidad.
A iniciativa de sus alumnos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el constitucionalista y ex decano del Colegio de Abogados de Lima presentó recientemente la segunda edición actualizada de su obra La reforma constitucional pendiente: la reforma del Estado frente a los retos del desarrollo, en el que ratifica su defensa por el orden constitucional.
¿Existe un riesgo de persistir con la postergación de la reforma constitucional en casi siete años de gobiernos democráticos y 13 años de vigencia de la Carta Magna de 1993?
–Sí, de seguir embalsando la reforma constitucional lo único que hacemos es justificar a quienes desean el cambio mediante una Asamblea Constituyente, que implica una refundación de la República. Eso es un error. La manera de hacer esta reforma es parcialmente, poco a poco, artículo por artículo o tema por tema, como se ha hecho en otros países con mucho éxito. Por ejemplo, lo logró Chile con la Constitución de Pinochet, que fue reformada de a poco y eso le dio seguridad al país.
No podemos cambiar de Constitución a cada rato, los países más desarrollados modifican artículos, algunos capítulos, pero no van a las reformas totales porque no tiene sentido. La Constitución es una cuestión histórica, en la que se adecúan algunas cosas y se modifican otras, para corregir las deficiencias.
Esta reforma gradual de la Constitución debe incluir, entre otros temas, la reducción del excesivo presidencialismo, el establecimiento de la bicameralidad, la sanción drástica para quienes rompan el orden constitucional. Igualmente, ir hacia la renovación parcial del Parlamento (por mitades), reforzar la figura del presidente del Consejo de Ministros, constituir macrorregiones, entre otros.
¿Qué mantendría?
–Un buen capítulo es el tema económico que solo requiere de algunos ajustes, como incluir a los organismos reguladores. En general, mantener muchos temas que son comunes con anteriores textos constitucionales y otros nuevos, como la consulta popular y el referéndum; principios como el de la propiedad privada y los convenios de estabilidad jurídica, entre otros aspectos. Nuestra Constitución en ciertos capítulos está bastante bien.
¿Es hora de las definiciones?
–Así es.
De interés: Reforma judicial
1. Se requiere de cambios legislativos y no hablemos de los constitucionales. No es posible que ni siquiera se haya aprobado la Ley de la Carrera Judicial, que solo necesita 61 votos. Quizá el principal ariete de la reforma es el Código Procesal Penal y es ilógico que éste ahora solo se aplique en Huaura y La Libertad.
2. Es evidente que se necesita más presupuesto, pero para otorgar más servicios e implementar el Código. Estudios y propuestas del tema existen bastantes.
3. Urge algunas reformas constitucionales, como dar facultades de casación a la Corte Suprema, y luego reformas legales, para hacerla más operativa.
Instituciones
Por el bien de la institucionalidad, ¿cómo superar estos conflictos recurrentes entre el JNE y TC o con el PJ?
–Eso es cierto, molesta saber que hay un órgano que le pueda enmendar la plana al TC. Pero esto ha funcionado muy bien en Alemania y España. Debemos comprender que el TC es un órgano con mucho poder, pero que debe autorregularse.
¿Autorregulación?
–Claro, es muy importante, así funciona en Alemania y lo hace muy bien. El TC no puede verlo todo. No se trata de que el Congreso delimite sus funciones o dar paso a la Corte Suprema. Es conveniente reforzar al TC, que éste se autorregule con seriedad y entender que su función siempre será un poco incómoda a los poderes políticos. Debemos respaldarlo y acatar sus resoluciones.
Asunto es absolutamente jurídico
¿Comparte la posición unitaria frente a la próxima demanda peruana ante la Corte de La Haya por el diferendo marítimo con Chile? –Tenemos que mostrar un frente unido. Requerimos de unión interna, evitar una imagen ante el exterior de un país que no está sostenidamente defendiendo su posición. Me parece que la comisión de juristas debería ampliarse para darle respaldo a esta demanda y permitir que los buenos aportes, que puedan surgir, sean debidamente aprovechados.
¿Es un asunto absolutamente jurídico?
–Claro, el Perú opta por un mecanismo del derecho internacional. El diferendo se va a dirimir a nivel internacional en un tribunal de la más alta categoría, con las seguridades del caso y habrá que atenerse a la resolución que emita, que será dentro de varios años. Mientras tanto, las relaciones con Chile no se deberían alterar. El diferendo marítimo se basa en que Chile pretende que sobre el Punto de la Concordia se trace una línea horizontal hacia el oeste, mientras que el Perú sostiene que debe trazarse una línea equidistante, entre la línea perpendicular de la costa peruana y la línea perpendicular de la costa chilena, dado que es justamente en el Punto de la Concordia en que la costa del continente cambia de orientación, ya que en vez de seguir bajando oblicuamente hacia el sureste (mirando hacia la derecho en el plano), pasa a orientarse hacia el sur.
Jurado Nacional de Elecciones
¿El JNE debe acatar los fallos del TC?
–Se tiene que entender que el supremo intérprete de la Constitución es el TC. Si éste dice, ante una iniciativa legislativa rechazada, que se puede convocar a referéndum, entonces debe hacerse. Si hay discordancia sobre sus resoluciones, pues habrá causas siguientes sobre temas similares, como esta última sentencia, que corrige mucho.
¿Esta situación genera dudas y confusiones en la capacidad de los órganos estatales para resolver conflictos dentro de nuestro sistema democrático?
–Sí, porque el órgano que le compete resolver precisamente las contiendas de competencias es el tribunal; y cuando el TC está en una contienda propia, no puede dirimirla porque lo haría a su favor. Debemos tratar de entender que cada uno tiene sus competencias y en la repartición adecuada del poder es donde reside el secreto de un buen sistema democrático. Cuando más se reparte el poder y más se respete las competencias de los distintos órganos, mejor es el sistema democrático.
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