EN EL MUNDO INTERCONECTADO DE HOY
Los líderes globales
Los nuevos líderes de corporaciones globales demuestran poseer capacidad no solo para diseñar una estrategia pluricultural, sino también –y que es aún más importante- para movilizar a su gente.
Al reconocer la importancia de contribuir a la sociedad, sus organizaciones trabajan con base en el esfuerzo del grupo, no de la jerarquía patriarcal. Por el empeño colectivo de los hombres y mujeres que conforman sus organizaciones, estos líderes aspiran a que sus compañías se perciban como agentes de cambio positivo para el mundo.
Ninguno de nosotros puede ya sobrevivir en perfecto aislamiento. Somos parte del mismo mundo, complejo y cada vez más entrelazado. Las organizaciones se han visto obligadas a convertirse en organizaciones globales o desaparecer. Mientras el capital fue una vez el recurso más escaso y valioso de una compañía, el conocimiento ha cobrado mayor significación en las nuevas organizaciones.
Para sobrevivir en el mundo interconectado de hoy, el ejecutivo global necesita una nueva disposición mental. Los ejecutivos del presente siglo deberán tener aptitudes orientadas a hacer frente a una competencia mundial cada vez más intensa. Los nuevos ejecutivos serán trabajadores de equipo, acostumbrados a ser parte de grupos de gerencia de alto nivel con personas de diversos orígenes culturales.
Los líderes del futuro deben cultivar una forma de tratar con la gente que sea autorizada, no autoritaria. Las aptitudes relacionales son esenciales en el nuevo ejecutivo global. La destreza técnica por sí sola ya no es adecuada.
Para ser eficaces en la economía global, los ejecutivos deben poseer conciencia estratégica de la situación socioeconómica y política de los países en los cuales trabajan. Deben poseer empatía intercultural; en otras palabras, deben tener capacidad para relacionarse con personas de diversos orígenes.
Para que una compañía se convierta en una empresa auténticamente global, los empleados tienen que cambiar su manera de actuar y de pensar, asumir cada vez mayores responsabilidades y tener cada vez más iniciativa hasta que la compañía se comporte de modo global en todas sus partes.
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