Agro y desarrollo
Una de las potencialidades que tiene nuestro país para desarrollarse es el progreso de una agricultura moderna destinada a exportar artículos elaborados; es decir, envasados luego de un proceso fabril, lo cual les otorga un valor agregado. Este proceso se viene dando, aunque todavía en pequeña medida, en valles de la Costa y algunos de nuestra Sierra.
Su avance supone el surgimiento de una agricultura moderna, abierta al ámbito internacional y dispuesta a aceptar las reglas de la competencia propias de la economía de mercado. Ello implica dejar de lado la mentalidad arcaica paternalista, temerosa del cambio, que acepta la mediocridad y la pobreza con tal de obtener seguridad.
Un rasgo típico de este tipo de mentalidad se expresa en dirigentes que consideran como un derecho natural acceder al agua a un precio de regalo, sin tomar en cuenta que en una economía de mercado todo tiene un costo. Por lo tanto, el subsidio del agua lo otorgan los demás peruanos, sin que se les reconozca nada por ello.
Es importante, entonces, propiciar el diálogo a partir de un claro deseo de asumir un compromiso a favor del cambio progresista, en el que debemos esforzarnos todos –Estado, agricultores, empresas financieras y sociedad en general– para buscar una agricultura moderna, competitiva y dispuesta al progreso.
Los problemas que aparecen como obstáculos en el logro de este objetivo deben ser señalados en un debate amplio y sincero, en el que sea posible arribar a conclusiones y elaborar consensos. Así estaríamos dando un paso positivo a partir del enfrentamiento, con lo cual avanzaremos hacia la superación dialéctica de dicho conflicto.
Consideramos importante un concepto acerca del cual hemos insistido en no pocas ocasiones: una causa, por justa que sea, no justifica cualquier método de lucha y menos aún acciones que se encuentran tipificadas como delitos. El bloqueo de carreteras constituye una violación no solo de las leyes sino de los derechos de los ciudadanos al libre tránsito, lo cual pone en peligro la salud y la vida de personas; al margen de la pérdida económica que ocasiona.
Debemos debatir a fondo la compleja problemática agraria a partir de un compromiso a favor de su modernización.
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