Métodos inaceptables
Los lamentables sucesos que acontecieron a inicios de esta semana con motivo del paro agrario nos llevan a una reflexión acerca de una cuestión que consideramos de fondo: en un Estado democrático donde todos tenemos derecho a discrepar de nuestros gobernantes, a expresar nuestros puntos de vista divergentes, así como a manifestarnos en forma pública. Las paralizaciones de labores son también medidas aceptables en una democracia.
La suspensión del paro es una medida razonable que complace a la ciudadanía. Debemos esperar que los problemas de fondo se enfoquen mediante el diálogo. Ello no excluye algunas reflexiones.
Una forma particularmente repudiable es el bloqueo de carreteras; este método de lucha afecta de modo muy grave el derecho al libre tránsito de todos los ciudadanos del país y los visitantes extranjeros que circulan por nuestro territorio; a esto debemos añadir que las carreteras bloqueadas agravan el comercio, dañando así la economía.
Quienes actúan con tanta irresponsabilidad ponen en peligro a las personas con problemas de salud que, para su mala suerte, circulan por caminos que terminan interrumpidos de modo abusivo y prepotente. En años pasados hubo quienes fallecieron por esta razón.
Es justamente en previsión de que ocurran nuevamente acontecimientos de esta naturaleza que se aprobó una legislación, hoy vigente, la cual establece penas de prisión efectiva para todos aquellos que organizan y participan en este tipo de acciones que han devenido en delictuosas.
El Gobierno anunció, a través del Presidente del Consejo de Ministros, que a los detenidos por bloquear carreteras se los pondrá a disposición de la justicia con los atestados correspondientes. Debemos esperar que los fiscales cumplan su rol de defensores de la sociedad y hagan cumplir la ley con los responsables de tan terrible delito.
La firmeza de las autoridades es indispensable en estas circunstancias. Vivimos en un país de fuerte tradición autoritaria y, por tanto, el régimen democrático no puede dar la impresión de que el estado de derecho equivale a situación anárquica, porque ello afectaría la estabilidad del sistema político y llevaría agua al molino de los políticos autoritarios que ofrecen llenar el supuesto vacío de poder existente en la democracia.
La suspensión del paro no nos impide reflexionar acerca de cuestiones de principio esenciales para nuestra vida cívica.
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