En la mira del mundo
Para nuestro país es muy importante saber aprovechar la oportunidad que se presentará en los próximos meses de este año –gracias al trabajo profesional en Torre Tagle–, dado que estaremos en una especie de vitrina ante los ojos del mundo y no sólo a través de los medios de comunicación, sino también gracias a la presencia en nuestro país de líderes políticos, funcionarios gubernamentales y empresarios privados.
El sentido común nos dice que si los visitantes se llevan una buena impresión del Perú, ello traerá beneficios para nosotros, los cuales se traducirán en incremento del turismo, mejor voluntad para efectuar inversiones en nuestro territorio y, en general, mayores facilidades para nuestro trato con el resto del orbe.
En consecuencia, la lógica conclusión que debemos extraer es que los peruanos tenemos el deber patriótico de hacer todo lo posible para contribuir a generar esa impresión positiva, que es importante para nuestro propio bienestar. El mismo razonamiento nos conduce a considerar que tenemos la obligación de no actuar negativamente, puesto que ello redundaría en una imagen negativa de nuestra sociedad. Por tanto, los reclamos sectoriales, las discrepancias políticas y los enfrentamientos por las normales diferencias políticas existentes en una democracia deben plantearse con mesura o quedar postergados en los momentos en que las cumbres internacionales nos coloquen en la mira mundial.
En este sentido, saludamos la actitud del gobierno regional del Cusco, cuya ponderación ha permitido ratificar que dicha ciudad, símbolo de nuestra cultura milenaria, funcionará como una de las sedes internacionales.
Los peruanos debemos entender que la impaciencia y el deseo de conseguir logros inmediatos pueden terminar perjudicándonos en el mediano plazo, al dañar nuestra imagen y presentarnos como una sociedad desordenada y caótica, donde la autoridad no existe y gobierna la ley de las turbas.
Es por esta misma razón que la ciudadanía ha de colaborar con las autoridades, a fin de evitar que nuestros visitantes sean víctimas de la delincuencia común, dado el grave efecto negativo que tendrían eventuales agresiones delictuosas contra los participantes de las próximas cumbres. |