VÁLIDO. Especialista recomienda operaciÓn sÓlo si contribuye a restituir funciones orgÁnicas
Rejuvenecimiento vaginal
Boom de cirugías en Lima se debe a factores injustificados.
Sencilla operación puede reparar el himen perdido en 30 minutos.
Walter Carrillo sánchez
wcarrillo@editoraperu.com.pe
Estrechar el conducto vaginal, remodelar los labios vulvares o restaurar el himen perdido se ha puesto de moda en el Perú por mujeres descontentas de su cuerpo, de su vida sexual, o porque, simplemente, quieren mejorar su calidad de vida.
¿Esta moda es una tabla de salvación para remediar sus problemas? El ginecólogo Enrique Flint Blanck, de la Sociedad Peruana de Ginecología y Obstetricia, explica que este tipo de intervenciones quirúrgicas se ha convertido en un boom impulsado por razones no muy éticas. “Hay médicos que lo ven como un filón de negocio”, dice el especialista.
Esta operación de bajo riesgo puede durar menos de una hora y en otros países cuesta hasta cinco mil dólares. En el Perú, está entre los mil y dos mil dólares, dependiendo de la clínica y el médico que lo realice.
A estas razones poco éticas se suman las justificaciones de las mujeres, quienes piensan que esta operación es el método adecuado para reinventar su performance sexual.
“Si su vida sexual es un desastre, no la volverá maravillosa una operación de ajuste de la vagina; no es la solución. Igualmente una paciente que quiere restaurar su himen en vez de contarle a su novio que ya no es virgen, va por el camino equivocado”, señala Flint.
Motivos justificados
Sin embargo, existen pacientes para quienes una operación de este tipo resulta válido y de enorme beneficio para su salud física y mental. “He tenido algunas pacientes con los labios vulvares totalmente asimétricos, o muy grandes que le abultaban el bikini. El procedimiento para dejarlo simétrico era sencillo y el resultado era espectacular. La paciente se iba satisfecha emocional y físicamente”, afirma el ginecólogo.
También se puede aplicar esta intervención en mujeres que luego de dar a luz presentan una rotura en los tejidos que sostienen la vagina, haciendo que ésta se dilate demasiado y se produzca el prolapso.
“Ésta es una caída de los órganos pélvicos, principalmente útero, vejiga y recto, y puede producir una serie de problemas ya no solo estéticos sino también de funcionamiento y salud, como escape de orina al toser, estreñimiento crónico, etcétera”, manifiesta el especialista, quien también es miembro de la Academia Peruana de Cirugía.
En estos casos ya no se trata de un rejuvenecimiento vaginal (puramente plástico), sino de una operación destinada a reconstruir la vagina y a devolverle la función ideal.
“No es solo que la mujer ‘se sienta de 18 años’ al tener relaciones, sino que cada uno de los órganos pélvicos se encuentre en su sitio y cumpla correctamente su función”, sostiene Flint.
El rejuvenecimiento vaginal es una operación simple, poco dolorosa pero no exenta de riesgos (como toda intervención quirúrgica) y se debe hacer en casos específicos, sobre todo para restaurar la función normal de los órganos pélvicos, recomienda el médico.
El rejuvenecimiento vaginal es una operación simple, poco dolorosa pero no exenta de riesgos y se debe hacer en casos específicos, sobre todo para restaurar la función normal de los órganos pélvicos.
Datos
- En EE UU, las vaginaplastías aumentaron el año pasado en 30% y la facturación superó los 2.3 millones de dólares.
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La operación reconstructiva la deben realizar ginecólogos, pues se trabaja a milímetros de la vejiga y el recto, y puede provocar perforaciones, fístulas y otras.
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La cirugía consiste en el estrechamiento de la vagina para permitir una mayor fricción al tener relaciones sexuales, aumentando la sensación de placer para ambas partes.
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Luego de la operación la vagina queda reducida a tres centímetros de diámetro, la medida estándar establecida por los cirujanos.
Incontinencia urinaria
Los prolapsos se presentan de diversos grados y pueden avanzar con los años. En algunos casos toda la vagina sale al exterior; llevando con ella al útero y a la vejiga, y produciendo úlceras y otros problemas.
No solo las mujeres que han tenido varios hijos pueden padecer de prolapsos. También lo puede tener pacientes que han tenido un solo parto muy difícil y con un bebé muy grande. Hay otros factores, como el genético, el estreñimiento o tosedora crónica, entre otros, que pueden producir este mal.
Entre estos casos funcionales, la más afectada resulta la vía urinaria. “Hay muchas mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo, que significa que pierden orina al toser, estornudar, reírse a carcajadas. La pérdida de orina es variable, desde unas gotas hasta un buen chorro”, advierte.
Esta enfermedad disminuye su calidad de vida, limita sus actividades y tiene que usar protectores y luego pañales. “Es un problema que afecta a una de cada tres mujeres mayores de 37 años y a casi la mitad de las de la tercera edad. A las mujeres les da vergüenza. Por eso es deber del ginecólogo no esperar que ella le cuente el problema, sino preguntar específicamente sobre este tema”, refiere.
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