Unidos contra la violencia
Los sicarios del narcotráfico han perpetrado un nuevo y espantoso crimen: el asesinato de la suboficial Marisela Solier –una joven de 21 años, esperanza para sus seres queridos y de ejemplar conducta institucional–, como respuesta a los operativos de la PNP que perturban ese criminal negocio. Por ello, a nuestro juicio, hizo muy bien el jefe de la Dirandro al señalar que “la muerte de esta valerosa mujer constituye un aliciente” para proseguir en esta lucha hasta la victoria del bien y la justicia.
Es una insolencia incalificable que los delincuentes que lucran envenenando y destruyendo jóvenes vidas humanas tengan la osadía de pretender intimidar a las legítimas autoridades de un Estado democrático, que en nombre del pueblo impone el orden legal.
Ante un enemigo implacable y carente de escrúpulos, lo peor es la actitud débil, vacilante y blanda. Lo correcto es enfrentarlo con mayor fuerza golpeándolo donde le duele: destruyendo sus posibilidades de elaborar más cocaína refinada para comercializarla en los países desarrollados.
El Estado debe endurecer aún más la legislación que reprime el crimen organizado y otorgar mayores recursos a nuestra PNP, a fin de que le sea posible enfrentar mejor esta terrible lacra: con helicópteros para atacar los laboratorios donde se elabora droga y para transportar policías especializados con el propósito de hacer más ágiles las persecuciones de estos delincuentes. Además, se debe otorgar beneficios adicionales a los efectivos policiales que combaten el crimen organizado y adquirir equipos de última generación para esta lucha.
Una política de esta naturaleza debería trabajarse buscando un mayor respaldo del exterior, es decir, de aquellos países desarrollados cuyos ciudadanos se ven amenazados por la droga que proviene de estas latitudes. Al contar con mayor apoyo económico y político externo, será posible que incrementemos nuestra eficiencia.
No queremos dejar de rendir un homenaje a la heroica suboficial de nuestra PNP Marisela Solier, quien hoy está con todo derecho entre los héroes y mártires de su institución.
El horrendo crimen perpetrado por los narcotraficantes debe estimularnos para endurecer nuestro combate contra esa terrible lacra.
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