PARA LA CONSERVACIÓN DEL ECOSISTEMA
Una mirada al pasado
Moraima Montibeller Ardiles
Antropóloga
El hombre del siglo XXI ha internalizado la “naturaleza” de modo industrial, utilizando los recursos, como un objeto o instrumento a extraer y exprimir de manera desenfrenada, generando daños irreversibles en los ecosistemas.
Por muchos siglos, el hombre ha ostentado como un referente de modernidad y desarrollo la destrucción del ecosistema, convirtiendo el progreso en una amenaza para su propia subsistencia
Tal parece que después de destruirlos nos damos cuenta de que los recursos son limitados y que la capacidad de los ecosistemas, y las especies que las conforman son seres vivos.
Es decir, que el progreso nos ha alejado de una perspectiva elemental, principios de las sociedades simples como la reciprocidad y uso racional de recursos y una “cosmovisión de un mundo animado” que, sin lugar a equivocarnos, ha sido la forma correcta de manejar el binomio hombre-naturaleza.
Para muchos de nuestros lectores, sonará risible y hasta romántico, que en las sociedades llamadas primitivas, subdesarrolladas, arcaicas, tradicionales, marginales e ignorantes, los principios elementales de la conservación del ecosistema fueron fundamentos básicos para la supervivencia.
Comprendieron el funcionamiento de la naturaleza, conformada por una cadena de elementos físicos y organismos vivos, aún sin conocer los descubrimientos de la ciencia moderna, “que en la naturaleza los átomos están organizados en moléculas y éstas en células. Las células forman tejidos y estos órganos y se reúnen en sistemas. Un organismo vivo está conformado por varios sistemas anatómicos-fisiológicos unidos entre sí, y en la naturaleza se organizan en poblaciones y se estructuran en comunidades”.
Me referiré solamente al mundo andino, que al igual que muchas otras sociedades simples conocían los “principios modernos de conservación del ecosistema” aún sin conocer el átomo y veamos por qué.
• La tierra es una especie viva, que genera subsistencias a los hombres, a las plantas y a los animales; por tanto, merece agradecimiento, respeto y un uso racional; y este principio se estableció mediante el uso rotativo del territorio, con períodos de descanso. Se grafica mejor el concepto, en la idea de la Pachamama (madre tierra) divinidad andina, que protege y premia al hombre que la utiliza con racionalidad; y castiga en caso contrario. El castigo consiste en no proveerle buenas cosechas.
• Hoy sabemos, gracias a un estudio especialista, que el suelo es la delgada capa de tierra sobre la roca muerta que determina nuestra propia existencia y la de todo ser viviente, y exige una lógica de rentabilidad social por encima de la rentabilidad económica. Principios que requieren periodos de descanso, que permitan la recuperación natural de los nutrientes. Esta práctica es útil solo si se quiere conservar la fertilidad del terreno para generaciones futuras. La sobreexplotación de los suelos en la actualidad genera problemas irreversibles y reduce la cantidad y calidad de territorio agrícola.
Veamos otro principio
• Los expertos señalan que los elementos que conforman los biotopos están relacionados entre sí (plantas, animales, insectos, aire, agua) por una tupida red de relaciones interdependientes. El hombre pertenece a la especie de los mamíferos y es un eslabón de la naturaleza viviente, que necesita agua, aire, tierra y alimentos.
Para el hombre andino, el Kay Pacha (universo) es el hábitat de los hombres, animales, plantas, insectos, aire, agua y cada uno de ellos desempeña las funciones que el universo ha designado, de acuerdo con su especie y está obligado a utilizar los recursos de manera racional. Hace muchos siglos, la comprensión de las relaciones de equilibrio en el Kay Pacha fueron similares a los que propone la ciencia de la Biología, ¿será solo casualidad?
Vemos el tema del agua
• Para el mundo andino, el agua es un bien preciado; por tanto, el hombre establece una relación de mutuo servicio. Se compromete a darle el uso adecuado y racional, mantenerlo limpio, conducirlo hábilmente por los cauces o canales, generando así un servicio mutuo. Es decir, que la vegetación es necesaria para evitar que se “pierda el agua en el camino”. Ahora sabemos que la deforestación es uno de los factores principales para la erosión o destrucción de la superficie del terreno, y finalmente, la desaparición de los manantiales y pequeños arroyos, que son el elemento principal para mantener la vida de los ecosistemas.
Una lectura retrospectiva y crítica de nuestra historia, sobre la conservación de los ecosistemas, en la vorágine del desarrollo de la ciencia y la tecnología, quizá sería de mucha utilidad para la ciencia moderna.
REMEMORANDO EL CASO WATERGATE
Justo hoy cuando se procesa a Fujimori
Pedro Saldaña Ludeña.
Presidente de la Asociación Civil Legitimidad Democrática (ALD)
El sonado caso tomó el nombre del Hotel Watergate de Washintong, D.C., que era la oficina del Comité Electoral Demócrata del partido opositor al del presidente, donde se desarrolló la noche del 17 de junio de 1972 un acto de espionaje y robo de documentos, que concluyó posteriormente con la renuncia de Richard Nixon a la presidencia de Estados Unidos. El caso Watergate se inició cuando cuatro agentes de la CIA y un empleado –Frank Sturgis, Bernard Baker, Virgilio Gonzáles, Eugenio Martínez y James W. McCord, Jr.– intentaron instalar cámaras y micrófonos para realizar grabaciones e intervenciones telefónicas ilegales y fueron arrestados en dicha sede del Comité Electoral Demócrata. Se trataba, pues, de obtener clandestinamente información de la campaña presidencial de los demócratas, de manera tal que el presidente pudiera sortear con facilidad la estrategia publicitaria de éstos, era entonces a todas luces un acto de competencia desleal, urdido desde el pináculo del poder, de quien justamente debería de garantizar absoluta imparcialidad. Estos hechos y el ulterior encubrimiento de información por parte de Nixon, desencadenaron su dimisión.
La investigación tomó al principio pequeño interés en los canales periodísticos, y ni qué decir de los canales legales donde todo se contuvo, hasta que comenzó a hacerse más público. Los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward, del Washington Post, fueron los que desenredaron los hilos del nudo gordiano cuya pista señalaba la oficina Oval de la Casa Blanca. Estos periodistas recibieron el apoyo de una fuente anónima que se hacia llamar Deep Throat (Garganta Profunda), identidad que recién fue revelada en el año 2005; siendo así, Bernstein y Woodward lograron darle al caso la importancia que merecía, y con la notoriedad pública ya resonante de éste, la justicia americana y, poco tiempo después, una comisión senatorial atraparon el asunto de cuerpo entero, y para mayo de 1973, el caso Watergate era el primer tema en la agenda política de Estados Unidos.
La comisión senatorial llegó a la determinación de que sólo algunas personas del entorno de Nixon eran culpables del desaguisado realizado en el Hotel Watergate. Se pretendía así, cortar la pita por el lado más débil. Empero, los hoy prominentes periodistas (uno ya fallecido) insistieron tercamente en sus investigaciones y en acto posterior, meses después, se dio a conocer por la prensa que Nixon mintió al esconder su participación en el escándalo. También había ocultado la verdad al sustraer del proceso de investigación las cintas magnetofónicas que revelaban las grabaciones de todas las conversaciones que tuvieron lugar en el despacho Oval.
Nixon se defendió de todas las acusaciones, dando a entender al principio que estaba por encima de esas cosas y al margen de toda soplonería, después intentó hacer prevalecer su autoridad presidencial, más adelante se defendió como un gladiador –para esto la mayoría de sus colaboradores ya había renunciado–, amén de estar ellos bajo investigación y autoridad judicial directa; finalmente, en marchas y contramarchas, Nixon intentó colaborar con las investigaciones pero a medias, nunca pensó en renunciar, no obstante, cuando se inició el proceso de destitución (impeachment) en su contra, prefirió dimitir, abandonando sus funciones el 9 de agosto de 1974, cuando el proceso que tenía encima por obstrucción a la justicia, abuso de poder y resistencia contumaz a los emplazamientos del comité federal, no había aún concluido. Su vicepresidente que lo sucedió, Gerald Ford, lo indultó mediante la fórmula del “perdón presidencial”, y eso que éste que no fue elegido con él en las elecciones de 1972, sino designado por el Congreso, en vista de que su vicepresidente original, Spiro Agnew, tuvo que renunciar en 1973 por evasión fiscal y blanqueo de dinero. El indulto cortó de raíz todo el proceso constitucional que tenía en ciernes.
Nixon, el maestro del entendimiento con el Gran timonel del comunismo chino: Mao Zedong, el artífice de una “Paz con honor” en las conversaciones de Parós con los norvietnamitas, vivió veinte años más, dedicándose a escribir y conferenciar con el auxilio de un discreto aparato de relaciones personales internacionales; tras su dimisión, siempre anduvo escoltado de diecinueve agentes del servicio secreto de seguridad de Estados Unidos, que lo acompañaron por el resto de su vida. Con todo, el recuerdo de su figura no cuenta con acogida entre las masas trabajadoras del mundo, como sí pueden tener Carter o Kennedy por poner dos ejemplos.
DIFÍCIL CAMPAÑA EN EL PARTIDO DEMÓCRATA
Obama, ¿cambia la historia?
Domingo Tamariz Lúcar.
Periodista
Hace pocos días, uno de esos taxistas que hablan hasta por los codos, me preguntó a boca de jarro: ¿cuál es su candidato, doctor? Candidato a qué –le expresé–. Para las elecciones del Partido Demócrata, recalcó, para luego agregar: ¿Está con el zambito Obama o la gringa Clinton? Todo indica que Obama va a ganar –le contesté–. No doctor, para vencer a la gringa tendría que tener 2025 delegados, y esa cantidad ya le es imposible alcanzar tanto a él como a la gringa, comentó, lo que me dejó sorprendido.
Si es verdad que el taxista peruano es un hombre extrovertido y, en muchos casos ilustrado o muy leído, me sorprendió que este señor del volante estuviera tan empapado de las reglas de juego de estas primarias que preceden las elecciones presidenciales de EE UU, que, como nunca, han suscitado tanta expectación.
Este evento me trae a la memoria el gran duelo que protagonizaran en las elecciones norteamericanas de 1961, Kennedy y Nixon. Claro, entonces la pelea era en otro nivel; la elección presidencial, y no primaria como ahora.
En Lima, los diarios saludaron el triunfo de Kennedy con gran despliegue de páginas durante una semana. Se informó prácticamente igual como ahora sucede con el duelo Obama-Clinton. Lo que revela que el interés por las elecciones yanquis ha crecido en el país, seguramente igual que en otros puntos del globo. Es que la política y la dirección económica del país más poderoso de la tierra, hoy al borde de la recesión, e incluso sus pasos en otros campos, repercuten en todo el mundo, especialmente en América Latina.
Hasta hace medio año, la mayoría de los expertos y referentes políticos y sociales e incluso el hombre común y corriente norteamericano, daban como vencedora de las primarias del Partido Demócrata a Hillary Rodham Clinton. Y en esa suerte, la posibilidad de que la ex primera dama se convirtiera en la primera mujer en alcanzar la presidencia de EE UU. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué la Clinton está viendo complicada su elección a ser nominada como la representante demócrata en la próxima justa electoral de su país?
Digámoslo sin reticencias. Porque Barak Hussein Obama está haciendo mejor las cosas. Encarna mejor que la Clinton el mensaje de cambio largamente esperado por el pueblo estadounidense. Hecho que ha venido a descolocar a la señora Clinton, al punto de cometer gruesos errores, como el de ofrecerle a Obama la vicepresidencia en momentos en que los resultados no la favorecían.
A pesar de su experiencia, Hillary ha perdido el paso en esta larguísima primaria. Ella, que desde joven siguió de cerca las durísimas campañas electorales (tres) al lado de su esposo Bill Clinton y, si eso fuera poco, en el 2004 manejara su propia campaña para llegar al Congreso, no podía estar más fogueada en estos menesteres. Por eso, llama la atención que no se haya percatado antes, o comenzando las elecciones primarias, de las posibilidades de Obama, un recién llegado al redondel de la política. Su carrera no ha podido ser más meteórica. En 2000 se enroló en el Partido Demócrata y cuatro años después postuló exitosamente para el Congreso y hoy, a la vuelta de otros cuatro años, lo tenemos encabezando las primarias del Partido Demócrata, cuyo vencedor bien podría ganar las próximas elecciones norteamericanas capitalizando el profundo descontento con el gobierno de Bush.
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