Minería y energía
El último fin de semana informamos acerca de nuevas y grandes inversiones en el sector minero. Este hecho nos conduce a una reflexión respecto a una cuestión que, desde nuestra perspectiva, es de fondo: el significado profundo de la inversión minera.
Planteamos este asunto porque existen analistas que siempre que se menciona la minería la presentan como demostración de que estamos en una fase de desarrollo “primario exportadora”, lo que se aprecia como un tipo de relación con el exterior destinado a perpetuar el subdesarrollo y la dependencia.
Es cierto que el modelo primario exportador, al inhibir a los países de un mayor nivel de desarrollo tecnológico e industrial, impide las exportaciones con valor agregado, lo cual conduce a mantener una situación de dependencia, pues el país que vende materias primas al exterior está sujeto a los precios fijados fuera y al deterioro de los términos de intercambio.
La historia del último medio siglo nos ha mostrado que el camino que conduce al desarrollo es el aliento a las exportaciones de productos manufacturados; es decir, de bienes con valor agregado. Sin embargo, el sentido común nos dice que si un país posee la dicha de tener en sus entrañas materias primas valiosas debe explotarlas y, al mismo tiempo, tratar de impulsar la venta al exterior de artículos manufacturados.
Esto es lo que hace nuestro vecino del sur durante los últimos años y lo que nosotros efectuamos desde hace algún tiempo. Exportar textiles, conservas, artículos de cuero no debe tener como correlato dejar de vender al extranjero cobre, plata, oro o gas.
La objeción al carácter “primario exportador" de nuestro actual modelo de crecimiento es presentada principalmente por personalidades de formación académica, más ocupadas en estudiar la realidad que en poner en práctica políticas en beneficio del país. De allí ese afán de encontrar los puntos débiles de cualquier política que se desarrolle en la vida práctica.
Por ahora, el sector minero resulta esencial para nuestro desarrollo y debemos alegrarnos de su impulso en los últimos años, porque esto constituye un paso en el camino hacia el progreso.
La minería contribuye al progreso del país, pero el desarrollo se logra exportando bienes con valor agregado.
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