Realidad e imagen
Hace poco más de cuatro siglos, Nicolás Maquiavelo escribió que el común de las personas ve lo que parece y que muy pocos ven lo que realmente es, lo cual – a juicio del autor florentino– explica las enormes potencialidades de la manipulación política. En el mundo contemporáneo es vital ser y parecer, y la forma para “parecer” es logrando que los medios de comunicación difundan lo que se hace.
El Perú de hoy vive una situación paradójica: con respecto a lo que las cosas son, vivimos un constante y acelerado crecimiento económico, lo cual supone una rápida creación de nueva riqueza; por otro lado, estamos en un ambiente democrático de absoluto respeto a las libertades y derechos ciudadanos y, finalmente, existen programas sociales destinados a paliar la suerte de los más pobres.
Sin embargo, a pesar de esta situación objetiva y de los esfuerzos desarrollados para aliviar la suerte de los peruanos más postergados, persiste un descontento en amplios sectores de la población. Desde nuestra perspectiva, no es sólo una cuestión de imagen, hay también un asunto social objetivo: los avances económicos aún no elevan la calidad de vida de la mayor parte de los pobres y, como reflejo de la situación económica positiva, la impaciencia de los marginados se hace más fuerte.
Este constituye un problema universal, por esta razón no pocos historiadores han señalado que precisamente cuando empiezan a mejorar las condiciones de vida de un país, es cuando más peligra su estabilidad sociopolítica, debido a la impaciencia de los pobres, que antes se resignaban a su situación.
A estos problemas objetivos se une la necesidad de hacer más eficaces los programas sociales y darle énfasis a la comunicación directa de las autoridades con los pueblos postergados. La presencia de ministros o viceministros en pueblos alejados para inaugurar obras o efectuar trabajos en contacto directo con la población, que muy pocas veces tiene acercamiento con los que asumen las decisiones políticas, significa un paso valioso. En un contexto como el indicado, diseñar políticas de comunicación basadas en políticas concebidas para llegar a los sectores postergados es interesante.
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