Las otras amenazas
Tal como lo sostuvimos ayer en estas columnas, el MRTA no es sólo un grupo terrorista que actuó en un pasado cercano y que en los últimos tiempos se encuentra inactivo. Sabemos que, en tiempos recientes, su accionar subversivo se ha reducido a su mínima expresión; sin embargo, si vemos el panorama continental, la situación resulta más compleja.
En efecto, existe muy cerca de nuestras fronteras un siniestro grupo terrorista que efectúa acciones armadas, se colude con el narcotráfico, secuestra inocentes y chantajea a un gobierno democrático. Pues bien, ese grupo terrorista, las FARC, mantiene una relación de cooperación con el MRTA, según es posible saber a partir de documentación encontrada por el Gobierno colombiano y sus servicios de inteligencia.
Esto no extraña a los analistas del tema subversivo, pues se sabe que –a diferencia del PCP-SL, que es una organización de ideología y estilo asiático– el MRTA coincidía perfectamente con los grupos subversivos que aparecieron en nuestra región influenciados por la ideología castrista y, por tanto, no le era difícil ligarse al nuevo estilo subversivo de los tiempos de la post-guerra fría.
En estos tiempos ya no se trata de expandir una versión tropical y caudillista del “socialismo real”, sino también de impulsar una especie de nacionalismo antiimperialista opuesto a la globalización, con matices indigenistas y con ligazones con las mafias que efectúan el tráfico de drogas. El modelo es las FARC, que tienen como patrocinador a un locuaz mandatario.
En consecuencia, debemos tener claro que nos hallamos frente a nuevas formas de subversión propias de los tiempos de la post-guerra fría. El que una organización subversiva que optó por utilizar la violencia terrorista, en vez de participar en las elecciones, haya dejado de utilizar el terrorismo porque por la vía militar sufrió una aplastante derrota, no significa que se la haya expedido su partida de defunción. Ahora pretende actuar mediante formas diferentes, a sabiendas de que cuenta con nuevos apoyos. Los peruanos no debemos bajar la guardia.
Los peruanos no debemos bajar la guardia ante la amenaza subversiva que ha dado muestras de saber actuar en un nuevo contexto.
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