Revolucionario y sustentable
A inicios de esta semana, el Jefe del Estado calificó de “revolución cuprífera” el inicio de las operaciones en la mina de cobre de Toromocho, que cuando esté en pleno funcionamiento elevará en 25 por ciento la producción de este mineral en nuestro país.
Sabemos que somos una nación minera y que parte importante de nuestro crecimiento económico está dado por el aporte de este sector; sin embargo, este hecho no significa que el Perú esté apostando por una supuesta “primarización” de nuestra economía.
En anteriores ocasiones nos hemos referido a una cuestión de sentido común: los peruanos sabemos que para desarrollarnos debemos exportar bienes con valor agregado, y resulta claro que para ello es indispensable registrar avances en materia de ciencia y tecnología.
Conociendo estos hechos, sería absurdo desperdiciar las riquezas minerales, que bien explotadas nos sirven para acumular capital en inversiones que elevan la calidad de vida de los pobres y nos permiten mejorar el nivel educativo de las mayorías.
De lo que se trata es de invertir con seriedad el canon y los impuestos que pagan las empresas mineras con la finalidad de prepararnos para ingresar en los próximos años a una nueva etapa: la de exportadores de bienes manufacturados en los cuales tengamos ventajas comparativas.
Un aspecto interesante, desde nuestra perspectiva, es el referente a la cuestión ambiental. El Presidente de la República señaló que este nuevo proyecto está asociado a proyectos de carácter humano y social, entre los cuales destaca aquel destinado a limpiar las aguas del río Mantaro, lo cual permitirá normalizar las actividades agrícolas y pecuarias en esa zona del país.
Los proyectos mineros deben mostrar, con hechos contundentes, su preocupación por el medio ambiente dado que todos los seres humanos –vivamos donde vivamos– no podemos salir de este pequeño planeta en el cual nos puso la Providencia; por tanto, sería suicida descuidar las cuestiones ambientales en cualquier lugar del globo terrestre en el cual trabajemos.
Para nuestro país es positivo iniciar nuevos proyectos mineros, con responsabilidad social y preocupación por el medio ambiente.
|