VÉRTIGO, CLÁSICO DE ALFRED HITCHCOCK CUMPLE 50 AÑOS
La búsqueda de un ideal
Cinta es alegoría sobre la obsesión que ejerce la belleza femenina.
Director revela el misterio sobre Madeleine a mitad de la película.
[Efe] La sexualidad malsana, el simbolismo atrapado en una espiral y el asesinato del suspense en la mitad de la trama son las armas que convirtieron a Vértigo en la película más compleja de Alfred Hitchcock, en la que se transparenta con el turbador envés de su sentido del entretenimiento.
“Hay en Vértigo otro aspecto que llamaría ‘psicosexológico’ y es la voluntad que anima a este hombre para recrear una imagen sexual imposible: para decirlo de manera sencilla, este hombre quiere acostarse con una muerta; esto es, necrofilia”, explicaba sobre la película a François Truffaut en el libro El cine según Hitchcock.
“Es fascinante que una película tan íntima pudiera salir de un sistema de monopolio de estudio y con grandes estrellas”, reconocía Martin Scorsese en el documental Obsesionados por Vértigo, realizado con motivo de la restauración del filme en 1993.
Las obsesiones del maestro se explicitaron más que nunca en este filme. James Stewart recibió su personaje más complejo, Scottie, un policía que sufre acrofobia y que, ya retirado, se ve inmerso en la rocambolesca persecución de Madeleine, la esposa de un antiguo compañero poseída por el espíritu de una antepasada.
Matar el suspenso
Sin embargo, Hitchcock, contradiciendo a la novela original –escrita pensando en él por los psicólogos Boileau y Narcejac– decidió ahogar el suspense y revelar el misterio a mitad de la película: la Madeleine, de la que se había enamorado el protagonista, era una joven llamada Judy, contratada como señuelo para encubrir un crimen.
Durante el rodaje Hitchcock sometió a Kim Novak al mismo proceso que Scottie realizaba con su personaje: mimetizarla con la actriz Vera Miles, para la que había diseñado el doble rol de Judy/Madeleine, pero que rechazó el papel debido a su embarazo.
Ese acto erótico de reconstruir una imagen que se escapó o que, como en la película, jamás existió lo explica el propio Hitchcock a Truffaut: “Todos los esfuerzos de James Stewart para recrear a la mujer cinematográficamente son presentados como si fuera a desnudarla en lugar de vestirla”.
En un artículo de John Russell Taylor en The Times, se relacionaba la película con la satisfacción como director de su búsqueda personal de la belleza femenina, castrada por su orondo físico.
“Es difícil no detectar una extraña semejanza, difícilmente casual, con lo que Hitchcock ha hecho una y otra vez a sus protagonistas femeninas. Vértigo se acerca de forma alarmante a una alegoría autobiográfica, a un documento sobre la búsqueda obsesiva por parte de Hitchcock de un ideal, a un cuento de amor perdido y reencontrado”, concluía.
Vértigo simboliza de alguna manera el afán del hombre por alcanzar lo inasible.
Datos
- Vértigo es una de las diez mejor cintas jamás filmada según el Instituto
de Cine Americano (AFI).
- Candidata a dos Oscar, a la mejor dirección artística y al mejor sonido, Hitchcock se llevó la Concha de Plata al mejor director en el Festival de Cine de San Sebastián, que también otorgó a James Stewart el Premio Zulueta al mejor actor.
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La ciudad de San Francisco fue escenario de la cinta y se convirtió en un personaje más con su bahía, el puente Golden Gate, la basílica de la Misión Dolores o el museo Legión de Honor.
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Scottie obtiene un encargo como detective privado para investigar a una mujer rubia (no podía ser de otra manera con Hitchcock) que podría sufrir alguna enfermedad mental o haber sido poseída por un espíritu.
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Una música intrigante e histriónica, unos labios, los ojos de una mujer y el fondo rojo con el que se tiñe la pantalla constituyen el preludio del filme.
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