“Creí que matar era divertido”
Una característica de las obras que elige dirigir Juan Carlos Fisher es lo violento de sus temas. Ha montado obras como El hombre almohada, en el que se mezclan los cuentos de hadas con la pedofilia y el sadismo, y Bichos, en que dos drogadictos llevan al extremo sus delirios paranoicos.
Pero en esta ocasión, sin abandonar su gusto por lo violento y sanguinolento, ha escogido una pieza en la que predomina el humor más negro. Se trata del regreso a su pueblo de Padriac (Rodrigo Sánchez Patiño), un desquiciado miembro de un movimiento independista irlandés, y de su desmedida venganza por la muerte de su gato. Con esta excusa vemos desfilar personajes cada uno más delirante que el otro. En especial Donny (Alfonso Santistevan), padre del protagonista, quien tiene unos parlamentos deliciosos. Como cuando afirma que, desde que su hijo trató de matarlo, su relación se deterioró un poco.
Como es habitual en las puestas en escena de La Plaza, detalles como la escenografía y el vestuario son cuidados con esmero. La réplica de casa pueblerina irlandesa que ahora se presenta es un perfecto complemento para el parejo y buen nivel de las actuaciones.
A pesar de las referencias a la actualidad irlandesa, no resulta indispensable un conocimiento profundo de ella para disfrutar de esta obra. Es más, puede que el público local se sienta tocado con la crítica al absurdo de la violencia.
Ficha técnica
El teniente de Inishmore
Dirige Juan Carlos Fisher
Actúan Rodrigo Sánchez Patiño, Alfonso Santistevan, Rómulo Assereto, Gisela Ponce de León, Mario Velásquez y otros.
En el Teatro La Plaza Isil de Larcomar. De jueves a martes a las 20.00 horas, domingo a las 19.00 horas.
|