UN ANIVERSARIO MÁS DE LA DECANA DE AMÉRICA
Pinceladas coloniales san marquinasErnesto
Nava Carrión.
Jefe del Área
de Patología
del Hospital Arzobispo
Loayza *
Un día como hoy hace 457 años, en 1551 se emitió la Real Cédula con la que se creaba la primera universidad del Perú y de América.
A los 16 años de la fundación de Lima, capital del virreynato, ya se sentía la necesidad de crear un centro de estudios superiores. Por aquellos tiempos, siguiendo la tradición medieval, las órdenes religiosas eran las depositarias de la cultura y la docencia. Este privilegio en el Perú le tocó iniciarlo a la Orden Dominica, que ya contaba con un centro de estudios en promedio desde 1548. Por este motivo, haciendo uso de las facultades concedidas a la orden, durante el capítulo celebrado en Cusco el 6 de mayo de 1548, Fray Tomás de San Martín propuso la creación de un Estudio General (universidad) el cual debía desarrollar sus actividades en los ámbitos del Convento de los Dominicos en Lima, propuesta que fue aprobada. El cabildo de Lima reunido el 23 de enero de 1550 comisionó a Fray Tomás de San Martín y a don Jerónimo de Aliaga para que interpusieran sus buenos oficios ante el emperador Carlos V, gestión que se realizó con éxito; contando con la aprobación del emperador y rubricando la reina Juana la Real Cédula en la ciudad de Valladolid el 12 de mayo, dándole "categoría pública" y los privilegios que ostentaba la Universidad de Salamanca.
Llegada la Real Cédula a la capital, el centro de estudios abrió sus puertas el 2 de enero de 1553, siendo su primer rector el prior de los dominicos, Fray Bautista de la Roca (1553-1556); creándose de esta manera la etapa conventual de la universidad, que duraría 20 años hasta 1571, año en que los maestros seglares solicitaron la posibilidad de ostentar el rectorado. Para ese entonces la orden dominica había gestionado ante el papa Pío V la bula que reconocía al centro de estudios como universidad, la misma que fue otorgada el 25 de julio de 1571 convirtiendo la universidad en Real y Pontificia, permitiendo que los títulos otorgados fueran reconocidos internacionalmente y los egresados pudieran ejercer docencia, además de respetar de esta manera el Real Patronato.
La primera reforma fue dirigida por el virrey Toledo, quien expresó que había encontrado la universidad "flaca y pobremente fundada". A Toledo le cabe el mérito de haber sacado a la universidad de su enclaustramiento, reubicarla en un nuevo local (anexo Iglesia San Marcelo), darle rentas adecuadas, hacer prevalecer el derecho Real de Patronato y, en especial, darle las primeras constituciones (estatutos) cambiándosele de nombre a través de un sorteo por el de San Marcos (22 de diciembre de 1574), llamándose desde aquel entonces Real y Pontificia Universidad de San Marcos, reabriendo sus puertas el 25 de abril de 1577.
Raúl Porras Barrenechea considera a Toledo fundador de la enseñanza universitaria quechua con la fundación en 1579 de una cátedra de esa lengua, con la finalidad de preparar a los sacerdotes para que catequizaran en lengua nativa.
Luego se trasladó a un local ubicado en la plaza El Estanque (Inquisición), donde permaneció hasta finalizar el virreynato y que luego fue ocupada en parte por el congreso de la naciente república.
Posteriormente, la universidad entró en un estado de letargo lo que motivó que el virrey Amat realizara en 1771 una nueva reforma a nivel curricular incluyendo el estudio de ciencias, y creando una biblioteca institucional. A fines del virreynato, Fernando VII ordenó al virrey Pezuela realizar inspecciones y reprimir la corriente emancipadora que surgió en la institución.
Finalmente, la universidad juramentó la independencia el 30 de julio de 1821, cambiando de nombre por el de Universidad Nacional de San Marcos. Durante la república se desarrollaron algunas reformas con el fin de mejorar los planes curriculares, pero ello no es motivo de esta publicación.
* Docente Universitario
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